Las batallas con los hijos: ¿Quién gana y quién pierde en tu casa?

Me cuenta en consulta una madre, que su hija de cuatro años, la acompañó a hacer la compra. Cuando volvían, ella llena de bolsas y deseando llegar a casa para soltarlas, ve como su hija se sienta en el escalón de una tienda. Mentalmente, no era lo que la madre quería, pero decidió dejar las bolsas, sentarse en el escalón a su lado y respirar… Vio a su hija mirando como entraba y salía una hormiguita de una rendija.

Entonces pasó un señor y le dijo mirándola: «Gana su hija, ¿no?»

¿Necesitas ayuda?

Muchos padres creen que si un hijo/a se sale demasiado con la suya, no será bueno para él/ella ni para la familia.

Tips para gestionar las batallas con tus hijos:

  1. Cuando estás en el mismo bando que tu hijo/a, los dos os sentiréis satisfechos y él/ella no se sentirá frustrado.
  2. Cuando tu hijo/a y tú queréis tener una buena relación, tendréis buenas conductas el uno con el otro.
  3. Toda conducta es comunicación.
  4. Detrás de una conducta hay siempre un sentimiento. Si simpatizas con su sentimiento y lo verbalizas, utilizas las palabras para expresarte, y no conductas disruptivas para hacerlo. «Mi intención era llegar a casa lo antes posible, pero mi hija estaba cansada, puedes decirle simplemente…
    «¿Estás cansada cariño? Descansamos un rato entonces». Hay padres que creen que, ante el menor atisbo de enfado de un hijo o de una rabieta, tienen que frenarlo en seco, porque si no, nunca dejará de tenerlas, pero:
  5. En el juego de no dejar que se salgan con la suya, hay manipulación.
  6. El juego de quién gana o quien pierde no es real, es solo una invención de los padres. Esto ocurre cuando los padres tienen fantasías sobre cómo puede llegar a ser en el futuro, pero no lo que está sucediendo en el presente. La hija de mi paciente estaba descansando y eso era el presente…
  7. El ganar o perder en las relaciones con los hijos, si se establece como una dinámica, perjudicará seriamente a la relación.
  8. Cuando dominamos a nuestro hijo/a, le enseñamos a dominar. Ya que, si educas a tus hijos imponiendo tu voluntad, ellos aprenderán patrones dañinos con roles muy limitados.
  9. La batalla de ganar y perder también afecta emocionalmente a los hijos, puesto que, el que pierde, se siente humillado. Y el hijo/a humillado se enfada, no se vuelve humilde.

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¿Qué patrón puedes utilizar para educar a tus hijos, si no es el de las batallas?

Centrarnos en el presente.

Comportarnos y utilizar lo que nos funciona en el presente, en lugar de pensar lo que podría ocurrir en el futuro.

A veces nos volvemos locos pensando:

  • ¿Y si nunca aprende a comer bien?
  • ¿Y si nunca aprende a dormir solo?
  • ¿Y si tengo que acompañarle todos los días porque no quiere ir al colegio?
  • ¿Y si no deja tal o cual hábito?

Pero todo eso son fantasías…….

Casi todo en las conductas de los hijos son etapas que desaparecen con el tiempo. Por ejemplo, si la única forma de que durmáis en casa es meter un par de camas en la habitación y que durmáis todos juntos, duerme y descansa hoy, mañana será otro día. Al final vuestros hijos no soportarán vuestros ronquidos y querrán dormir solos.

Y si lo que funcionaba ha dejado de funcionar, introduce cambios, con los cambios todos ganan.

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