El ser humano está hecho para amar y ser amado. Sin embargo, vivimos en un mundo donde, tristemente, la violencia está presente: en las noticias, en la calle, en algunas relaciones… Y cuando los niños se exponen de forma continua a este tipo de mensajes, corremos el riesgo de que lo vean como algo normal.
Como madres, padres o educadores, tenemos el deber de protegerles y educarles emocionalmente para que no normalicen la violencia. Pero, ¿cómo hacerlo de forma adecuada?
1. ¿Cuándo empezar a hablarles sobre la violencia?
Los niños pequeños (menores de 7 años) no están preparados para comprender ni procesar la violencia. A partir de esa edad, podemos comenzar a introducir de forma gradual la realidad que vivimos, ajustándonos siempre a su sensibilidad y nivel de madurez.
Si no respondemos a sus dudas, ellos mismos crearán su propia versión de la realidad, lo cual puede ser confuso o incluso peligroso emocionalmente.
2. No ocultar la realidad, pero adaptarla
Es importante que reciban una información veraz, sin detalles innecesarios ni gráficos que puedan herirlos. No podemos evitar que escuchen noticias, pero sí podemos acompañarlos en cómo las interpretan y procesan.
3. Transmitir la información desde la calma
Evita ver las noticias con ellos si son pequeños.
Cuando hables sobre violencia, hazlo con serenidad.
La exposición constante a contenidos violentos insensibiliza a los niños. Les hace ver la violencia como algo cotidiano y, por tanto, aceptable.
4. Educar en emociones para prevenir la violencia
La educación emocional es clave para prevenir tanto el ejercicio como la recepción de violencia (bullying, agresiones, relaciones tóxicas…).
- La inteligencia emocional les ayuda a identificar sus emociones, canalizar su enfado y poner límites sanos.
- También les ayuda a desarrollar empatía y amabilidad: las verdaderas vacunas contra la violencia.
5. Explicar que la violencia es un problema de autocontrol (y de heridas internas)
Muchos niños reciben mensajes contradictorios en casa o en su entorno: ven gritos, golpes o reacciones descontroladas. Pero la violencia no es parte de la naturaleza humana: el ser humano es bueno por naturaleza.
- Hay que enseñarles que quien actúa con violencia es alguien que no ha aprendido a amar, o que no ha sido amado.
- Suelen ser personas heridas, con traumas no resueltos. De hecho, estudios demuestran que las personas muy violentas han sufrido una media de 10 traumas en su vida.
6. El suicidio: una violencia dirigida hacia uno mismo
Es necesario que también hablemos con nuestros hijos del suicidio, desde una mirada empática y clara. El suicidio es una forma de violencia interiorizada, de dolor que no ha sido gestionado ni canalizado.
En España, los índices de suicidio en adolescentes son preocupantes. Por eso es tan importante educar desde la infancia para prevenir, comprender y acompañar emocionalmente.
Ayudemos a nuestros hijos a no normalizar la violencia
Acompañarles desde la calma, la verdad adaptada, el amor y la educación emocional es el camino para construir un mundo más empático, seguro y humano.
Si crees que tu hij@ necesita apoyo emocional o motivacional, o presenta dificultades académicas, no dudes en consultarme. Estoy aquí para ayudarte.
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