Cómo motivar a los niños sin comparaciones
19 de febrero de 2025

Podemos pensar que vivimos en una sociedad en la que el juicio está presente permanentemente. Desde que nacen a los niños se les pesa, se les mide, se les asigna un percentil… A partir de ahí parece que los niños ya nunca salen del mundo en el que se les clasifica  y se les juzga y del que es difícil salir salvo con un gran esfuerzo personal.

Cuando crecen llegan las notas, las funciones del colegio, los concursos, los partidos, las extraescolares… Se sienten comparados constantemente y, muy a menudo, salen perdiendo en esas comparaciones.

Por tanto, para forjar una motivación fuerte, los niños tienen que sentirse capaces y para ello tienen que tener claro el camino que quieren elegir o la decisión que deben tomar. Y es que el que las comparaciones o la opinión de los demás sea el motor fundamental de la motivación, les lleva, en muchas ocasiones, a un estado de ansiedad y de frustración, en el momento que no consiguen lo que se proponen o no salen bien parados en las comparaciones.

Es mucho más sano que el motor de esa motivación y de ese «sentirse capaz» se base en que cada vez hagan mejor las cosas, en que tengan cada vez más herramientas para ello y en que disfruten mientras las hacen

¿Qué podemos hacer  los padres para motivar a nuestros hijos?

Los padres tenemos un papel fundamental para que el motor fundamental de su motivación no sea las comparaciones o lo que opinen los demás, si no lo que les gusta o la capacidad que tienen para realizarlo. Por eso es importante, poner en práctica las siguientes frases con nuestros hijos:

  • «¡Tú puedes!
  • «Creo en ti»
  • «Cada vez lo haces mejor»
  • «Me gusta como lo estás haciendo»
  • «Tu perseverancia te llevará donde quieras»
  • «Me encanta estar contigo»
  • «Me encanta ayudarte cuando lo necesitas»
  • «Pase lo que pase, disfrutas cuando lo haces: te felicito»
  • «Independientemente de lo opinen, tienes claro lo que quieres»

Y es que aunque parezca obvio muchas se nos olvida utilizarlas en nuestro día a día.

Tres actividades con las que ayudarles a aumentar la motivación

1.- Por cada comentario negativo que oigamos hacer a nuestros hijos o que hagamos nosotros, deben o debemos hacer después tres positivos. Por supuesto, nos referimos a comentarios acerca de conductas o situaciones, nunca de personas. Vamos con un ejemplo para que lo podemos entender mucho por mejor:

  • «Creo que se te olvidó poner algo en la mesa» (comentario dicho de forma negativa)
  • «Dime eso mismo pero sin gritar, te pasas el día gritando» (comentario dicho de forma negativa

Tras estos dos comentarios ambos progenitor  o hijo deberán hacer tres comentarios positivos.

2.- El segundo experimento consiste en pensar en una persona con la que les gusta estar, que les haga sentirse bien y después en alguna persona que le haga dudar de sí mismo. Pueden escribir cuatro características de cada una de ellas sobre que les transmite cada una. De esta forma luego podréis comentar esas cuatro conductas que les gustan de esa persona y de las cuales tú podrás tomar nota.

3.- El más importante transmite a tu hijo cada día que confías en él, que confías en su capacidad para aprender, que te gusta enseñarle y que te gusta compartir tu tiempo juntos.

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