La autodisciplina para los niños y adolescentes

Tener autodisciplina no implica hacer las cosas bien, implica controlar la rabia y los impulsos, responder con respeto cuando se  les corrigen los errores y aceptar con responsabilidad las consecuencias de sus conductas

La autodisciplina implica enfrentar las emociones incómodas de forma sana, para poder tomar las decisiones correctas. Y es que cuando los hijos no tienen buena autodisciplina, a menudo son los padres los que asumen la responsabilidades de los hijos.

Los hijos con autodisciplina no esperan que se les gratifique por lo que hacen y pueden tomar las decisiones más adecuadas, independientemente de las emociones que en ese momento los puedan invadir. Sin duda, la autodisciplina es uno de los aprendizajes más importantes que les podemos dejar.

¿Cómo enseñar autodisciplina a tus hijos?

Podemos aprovechar las pequeñas cosas de nuestro día a día y utilizarlas como aprendizaje. Una manera de empezar a inculcarles la autodisciplina es dándoles las siguientes pautas:

  1. Espera tu turno para jugar con ese juguete favorito.
  2. No se puede abrir todavía ese regalo.
  3. Ahora no es el momento de usar el ordenador, etc

Antes de que ocurran estos desafíos, porque para ellos lo son,  hay que explicarles qué se espera de ellos. Lo deben entender bien para que sepan cuáles son las consecuencias tanto si lo consiguen hacer, como si no. Y para ello, es importante que seas congruente con esas reglas. 

No hay que olvidar que serán las consecuencias naturales de sus actos, las que les producirán la satisfacción inherente. Saber que han hecho lo que debían hacer y que han conseguido los objetivos marcados. Al principio, el reforzamiento positivo por tu parte (recompensa) puede ayudar, sobre todo si son muy pequeños, sin embargo, poco a poco, irán aprendiendo que cada acción tiene sus propias consecuencias. Procura incluir en estos pequeños retos, que para ello son muy grandes, todo tipo de actividades.

 

El reforzamiento positivo ayuda a conseguir autodisciplina

 

Si empezamos desde pequeños a enseñarles a regularse afrontarán, mucho mejor, cuando sean mayores los retos de la vida. Tomarán mucho mejor sus decisiones y planificarán mejor sus objetivos, valorando lo que pueden y no pueden hacer.

La autodisciplina se requiere en muchas actividades del día a día como las tareas del cole, la responsabilidades en casa, las relaciones sociales…

Al enseñarles autodisciplina nos protegemos de muchos obstáculos y de muchas conductas que les llevarían a la frustración.

 

Motivar y validar los retos conseguidos con autodisciplina

Ante los pequeños desafíos de cada día, a menudo pueden desmoronarse fácilmente porque se sienten incapaces o porque lo viven como algo muy difícil, entonces divide el reto en tareas más sencillas para que sea más fácil para ellos. También ayudará a que les valides y les motives ante cualquier pequeño reto conseguido. Sentirse validados por todos es importante para conseguir reforzar su autoestima, lo cual es impulsara para arriba.

Este proceso lleva tiempo, de hecho dura toda la vida, e implica tolerar la frustración ante el fracaso que inevitablemente surgirá a veces. Además las estrategias y los retos a los que se enfrenten deben variar según la edad. Por tanto, hay que tener en cuenta en qué momento de desarrollo se encuentra.

La ayuda constante de los padres es primordial para que consigan AUTODISCIPLINA, necesitan mucha motivación por tu parte. Cuanto más autodisciplina tengan ellos, menos disciplina tendrás que ejercer tú.

Regañar, castigar, gritar, reñir… No son buenas estrategias para enseñar autodisciplina.

 

En la autodisciplina no funcionan los gritos y riñas

 

Niños sin autodisciplina:

  • Niño que interrumpe la conversación de sus padres.
  • Niño que no hace a las tareas porque se aburre y no tienes ganas.
  • Adolescente que se salta las clases del instituto por hacer caso  a los amigos, para no sentirse excluido del grupo.
  • Adolescente que oculta determinadas conductas porque sabe que no están bien, pero no quiere sentirse excluido de su tribu.

Niños con autodisciplina:

  • Niño que espera el momento adecuado para pedir ayuda.
  • Niño que pide ayuda para hacer las tareas si está abrumado.
  • Adolescente que analiza las consecuencias de sus actos y no se deja llevar por sus amigos.
  • Adolescente que valora la autodisciplina y es coherente con sus comportamientos.

 

TU SERÁS SU MEJOR EJEMPLO

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