Efecto Pigmalión y Galatea: Cómo mejorar la autoestima de tus hijos

En la mitología griega encontramos muchos mitos que luego se han aplicado al estudio de la psicología. Es el caso del efecto Pigmalión y Galatea, basado en un mito que habla de la creación de la autoestima y la confianza en uno mismo. A continuación, voy a explicarte cómo aprovechar la sugestión en positivo y la autosugestión para llegar al éxito y mejorar la relación de tus hijos con los demás, y también la tuya.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión se produce cuando alguien confía en que vamos a ser capaces de conseguir un objetivo, de tal forma que su mensaje nos condiciona y nos ayuda a que muy probablemente lo consigamos.

Aplicado a la pedagogía, cuando hablamos de efecto Pigmalión nos referimos a la relación entre el éxito de una persona y la confianza que ha recibido de su entorno. Es decir, creer que tus hijos van a conseguir un propósito y hacérselo saber a cada momento, transmitiéndoles confianza, les va a dar la fuerza y la motivación necesarias para llevarlo a cabo.

¿Qué es el efecto Galatea?

En el caso del efecto Galatea, es uno mismo quien, al sentirse capaz y seguro de que lo va a conseguir, aumenta sus posibilidades de conseguir lo que se propone, absolutamente.

Ambos efectos nacen del mito de Pigmalión y Galatea.

El mito de Pigmalión y Galatea - autoestima

¿Cómo repercute la autoestima en las relaciones sociales de tus hijos?

El efecto de Pigmalión y Galatea también tiene un efecto social.

Y es que, según se traten a sí mismos, nuestros hijos van a proyectar una imagen u otra. Lo que hará que sus amigos se hagan una idea de cómo son y según sea esta idea, así les van a tratar:

No olvides que la confianza que tengan en ellos mismos es un pilar fundamental para conseguir lo que quieren y para que los demás les traten con respeto.

Infundirles el deseo fuerte  y el convencimiento de que van a conseguir lo que quieran, ayudará mucho a que finalmente lleguen a hacerlo.

De la misma forma, las creencias que tengan sobre sí mismos, desde pequeños,  les ayudarán a conseguir los objetivos que persigan.

Por lo tanto, el efecto Pigmalión (la confianza que podamos transmitirles nosotros) activará el efecto Galatea, que es el que opera en nuestro mundo interno. Esto lo saben muy bien los deportistas de élite, por ejemplo, Cristiano Ronaldo, el rey de la autosugestión.

Los pensamientos que tenemos de nosotros mismos son los que influyen en que consigamos nuestros objetivos.

¿Cómo ayudarles a activar el efecto Galatea ?

  1. Hay que hablar con ellos y reconocer juntos cuáles son sus limitaciones. También es importante ser realista a la hora de marcar sus objetivos y ver si son por posibles. Por supuesto, antes que nada, hay que ayudarle a ver cuáles son esos objetivos.
  2. Hay que ayudarles a potenciar las habilidades que tienen y que les ayudarán a conseguirlo, apoyando sus iniciativas.
  3. Motivar y elogiar. Fomenta la autoconfianza y la autoestima en tus hijos, ayúdales que tengan fe en sus potenciales siendo tú la primera en valorar los mismos.
  4. En la misma línea, haz  juicios positivos. La autoconfianza y la autoestima están relacionadas con la percepción de como se ven así mismos .
  5. ¡Recuerda las frases que nunca debemos decir! :
    • «Es tan tímido que no es capaz de…»
    • «No se entera porque es tonto…»
    • «No sirve para nada…»
    • «Es un fracasado…»
    • «A ver si aprendes de tu hermano…»Se trata de juicios y etiquetas, todas ellas, que les condicionarán negativamente. En tal caso, sólo podrás mirar como pasa hasta que cuando se hagan mayores (y tras profundizar mucho en su autoconocimiento) consigan repararlo con ayuda. Dadas la circunstancia, ayudarles a desmontar esa programación sería nuestro efecto Pigmalión.
  6. Una vez más, cuidado con lo que decimos y cómo lo decimos. No les comparemos con sus hermanos. Los niños y adolescentes están forjando su identidad y sus padres influyen radicalmente en ello.

Conclusión: por qué es importante tener en cuenta el efecto Pigmalión y Galatea

Como hemos visto, es fácil potenciar la autoconfianza y autoestima de nuestros hijos, pero también es fácil destruirla. Repasando conceptos, para llevar bien el efecto Pigmalión y fomentar en él o ella el efecto Galatea, recuerda que:

  • Tus hijos construyen su autoestima en función de cómo tú les valoras.
  • Intenta ser justo. No pueden comportarse bien siempre.
  • Presta atención al lenguaje verbal y no verbal (el suyo y el propio).
  • Acepta a tu hijo tal y como es. ¡Con una buena dosis de amor y confianza podrá conseguir todo lo que se proponga!

 

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