El Trastorno del Especto Autista (TEA): qué es y cómo ayudarles

Es un espectro, no es una enfermedad. Es una forma distinta de ver el mundo.

El Trastorno del Especto Autista (TEA), también conocido como autismo infantil, es mucho más frecuente que el síndrome de down o el cáncer infantil, sin embargo es una situación ‘menos visible’ y no suele están bien diagnosticado. Es como una abanico de muchas opciones de cero a 100 y, en ocasiones, los padres se encuentran perdidos ante este diagnóstico.

El origen del Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Se desconoce con exactitud el origen del Trastorno del Espectro Autista (TEA) y existen muchas posibles causas, aunque en la mayoría de los casos no tienen un origen conocido.

Los niños se comunican y se relacionan de forma diferente al resto, también es diferente su forma de aprender o pensar.

Hay una gran variedad dentro del espectro desde niños con los ‘gifted’ o con altas capacidades hasta niños con mayores dificultades intelectuales.

Los niños con TEA engloban :

  • El trastorno autista
  • El síndrome de Asperger
  • El trastorno generalizado del desarrollo ( PDD-NOS).

El origen del TEA es desconocido y hay una gran variedad.

¿Cuáles son los síntomas del TEA?

Los síntomas suelen comenzar antes de los tres años habitualmente y se pueden agrupar en tres tipos:

  • Alteraciones de la comunicación.
  • Alteraciones de la interacción social.
  • Patrones estereotipados y destructivos de la conducta.

Implica una discapacidad que interfiere en su desarrollo y se expresa cada persona de una forma diferente.

Los niños con TEA da la impresión de que viven en su mundo y que se comunican con los demás con muy pocas habilidades, sin embargo algunas presentan limitaciones en este aspecto, pero otros, tienen una capacidad mayor de hacerlo.

El TEA es más frecuente en niños, ya que las niñas con autismo pasan más desapercibidas ya que suelen tener un lenguaje y unas habilidades sociales más desarrolladas.

¿Cómo es el lenguaje y las relaciones de un niño con TEA?

Su lenguaje suele ser rígido. Suelen decir cosas que no tienen nada que ver con la conversación que se está llevando en ese momento y tienen tendencia a repetir lo que oyen. Aunque no pueden mantener una conversación sobre un tema, si pueden dar un monólogo o una charla sobre él, sobre todo si esa temática les obsesiona.

En general, tienen buena memoria y pueden tener habilidades en otros campos como las matemáticas, la música… Suelen tener una gran variedad de habilidades en el lenguaje.

En cuanto a sus habilidades sociales tienen pocas. Normalmente, no suelen hacer gestos y evitan el contacto visual, lo cual les produce mucha frustración. Tampoco interpretan bien los gestos de las otras personas. En este sentido, las relaciones sociales les cuenta mantenerlas y desarrollarlas, pero pueden tener amigos pareja y, en muchas casos, familia.

Manejar y expresar sus emociones suele ser otro campo en el que muestran debilidad, lo que les genera mucha ansiedad. Tampoco saben interpretar las de los demás.

¿Qué debes saber de los niños con TEA?

  1. Que tienen emociones, igual que los demás, pero les cuesta expresarlas o lo hacen fuera de lugar y eso les hace sufrir.
  2. Que también sienten empatía aunque no lo sepan expresar.
  3. Que les cuestan las relaciones sociales y eso les produce ansiedad y frustración.
  4. Que gestionar las emociones es un reto permanente para ellos.

¿Cómo se les puede ayudar?

El diagnóstico precoz es muy importante para poder ayudarles lo antes posible. Por tanto, si notas cualquier ‘signo de alarma’ o ‘que te llame la atención’ no esperes a ‘ver qué pasa’ busca ayuda y diagnóstico.

Cuando más temprano se detecte este trastorno, más pronto se puede empezar a trabajar. Desde edades tempranas ya se les pueden dar habilidades de lenguaje y sociales a través de terapia con las que ayudarles con sus conductas y con sus tareas diarias. Por ejemplo, en su día a día con ellos hay que ser muy claros cuando se les habla, ya que no entienden las bromas.

Defiéndeles si alguien les acosa, protégeles

Sin duda, la mejor terapia será en casa y con terapeutas especializados. Es normal, que los padres se sientan abrumados porque el autismo produce estrés, ansiedad y mucho miedo. Por tanto, es necesario que para vecen estas emociones los padres acudan a un terapeuta que les ayude a estar más tranquilos y actuar de forma diferente. Todo ello con el objetivo común de ayudar mejor a sus hijos.

Cada niño con TEA es diferente

Las redes sociales ayudan mucho a socializarse, ya que no requieren una comunicación directa. Dales la oportunidad de expresarse, ellos sienten, aman y no pueden expresar sus emociones y eso les provoca mucho sufrimiento.

DEFIENDE LA INCLUSIÓN

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