¿Por qué mi hijo no come? + Consejos para mejorar su relación con la comida

Cuando los niños, sobre todo bebés, tienen problemas con la comida provoca que los padres entre en pánico. La ansiedad y la preocupación se apoderan, normalmente, de la madre generando situaciones de miedo e incluso culpa y en su cabeza se repite una única pregunta: ¿Lo estaré haciendo bien?

¿Por qué mi hijo no come? ¿Estoy haciendo algo mal?

Hay que tener en cuenta que si los padres sienten una ansiedad y preocupación ante la comida, esas emociones se pueden transmitir al niño. Y es que la relación de los niños desde pequeños con los momentos de comer se va construyendo, teniendo en cuenta la relación que los padres tienen con la comida.

El niño pequeño no sabe expresar sus emociones y la relación con los alimentos es una forma de sacar a la luz dichas emociones, además de un forma de expresar lo que sienten hacia su entorno familiar, concretamente hacia su papá y su mamá. Por tanto, podemos decir que existe un vínculo muy estrecha entre EMOCIONES y NUTRICIÓN. 

Por tanto, los padres deben estar pendiente de la alimentación de lo más pequeños pero no pueden convertirlo en una obsesión. Por supuesto, que a todos les gustaría que comieran todo lo del plato sin esfuerzo, pero no siempre es posible. Debemos darle su tiempo y su espacio, ellos necesitan un período de adaptación con los nuevos alimentos, sabores, olores… En sus primeros años de vida esa relación con los alimentos se irá forjando poco a poco.

Tips para mejorar la relación de los hijos con los alimentos

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no hay una fórmula mágica para que tus hijos coman de todo. Al igual que nosotros, habrá alimentos que instintivamente rechazarán y otros que, de forma automática, les llamará más la atención.

Sin embargo hay una serie de pautas importantes que se pueden poner en marcha:

  1. Las comidas deben durar entre 20 y 40 minutos pero no pueden durar más. Si el niño no se lo ha comido todo, s mejor retirar la comida  y darla por terminada.
  2. No cedas. Aunque no quieran comer, no les pongas solo lo que más les gusta, porque aprenderán a manipularte para conseguir lo que quieren y poco a poco irán reduciendo el número de alimentos qué quieren comer.
  3. No pongas la televisión para comer, ya que su foco atencional debe estar en la comida.
  4. No les presiones. Comer debe ser un placer, no una obligación.
  5. No les grites, ni les castigues.  Firme sí, a lo mejor también seria, pero no se debe ir más allá.
  6. Inventa, pon  nombres bonitos a los platos, inventa historias… El hacerles pasar un buen rato, ayuda a que coman eso que les cuesta más.
  7. Adapta la comida a su edad y en cantidades no excesivas porque mucha comida les va agobiar.
  8. Utiliza refuerzos positivos. Deja que elijan un postre o un plato especial si durante la semana han comido bien.
  9. Que las celebraciones sean por todo lo alto con sus platos favoritos.
  10. Ten mucha paciencia.

No es una tarea fácil, pero poco a poco debemos intentar adaptar estas pautas. También es importante que desde pequeños los padres enseñen unos hábitos, establezcan unos horarios y pongan unos límites para enseñarles a comer bien.

¿Cómo pueden manipularlos con la comida nuestros hijos?

Si nuestros hijos saben que el momento de la comida es para nosotros una situación llena de estrés y preocupación, irán descubriendo poco a poco cómo pueden utilizar esas emociones a su favor.

Por ejemplo:

  • No podemos confundir el «no está masticando porque no le gusta lo que he puesto». Esto lo podemos comprobar fácilmente, porque si está aprendiendo a masticar, nosotros lo sabemos. Lo que debe tener claro es que no se cambia la comida que hay en la mesa, por ese motivo.
  • Ni tampoco cuando ellos mismo se provocan el vómito. Es una situación habitual, sobre todo cuando no quieren comer algo porque saben que no se les obligará a comer y además les proporcionará una dosis extra de atención.

Alimentos y estados de ánimo en los niños

El pediatra es el profesional encargado de guiar vuestra pautas de alimentación, sobre todo durante el primer año del bebé. Sin embargo, sí que hay algunos alimentos que debemos evitar en los niños o controlar su consumo, sobre todo en unas horas concretas del día.

  • Entre horas. Si los niños tienen hambre entre horas lo mejor es darles comida sana como fruta y no acostumbrarles, en la medida de lo posible, al exceso de bollería y galletas.
  • Por la noche, debemos evitar alimentos que sobreexcitan. Son aquellos que llevan muchos azúcares como el ketchup, la coca-cola, las chuches… Producen una sobreexcitación en los peques que hará que estén muy activos.

evitar alimentos que sobreexcitan

Sin embargo, existen otros alimentos ricos en triptófano. Se trata de un aminoácido que ayuda a sintetizar la serotonina, que es una hormona que actúa produciendo una sensación de bienestar y mejora el sueño y los estados de ánimo. Por ejemplo, alimentos ricos en triptófano: pollo, pavo, leche, queso, pescado, huevos, nueces, chocolate…

Ten en cuenta que el cerebro de tu hijo está madurando y no está preparado para, a lo mejor, comer en determinadas posturas. A veces basta con vigilar pequeños detalles como si el sitio en que está sentado o la trona sea adecuado. Si está bien sujeto, si su espalda está recta…

El niño pasa por diferentes fases todas ellas irán pasando y son etapas en las que irá expresando sus emociones a través de la comida. Así que cuando notes una nueva conducta relacionada con la comida, deja que pasen unos días antes de preocuparte. Las conductas fuera de lo habitual suelen ser pasajeras. Eso sí, si ves que persisten debes consultar al pediatra.

Cómo puedes comprobar el mundo de la comida y los niños es extenso y diverso y los padres van conociendo poco a poco cómo mostrarles nuevos alimentos. ¿Te ha gustado el artículo? ¿Tienes alguna duda? Consúltame.

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