Mi hijo se pone muy agresivo: ¿qué hago?

Muerden, dan patadas, hablan mal, rompen cosas, pegan, insultan… Lo que menos necesitan es que les acusemos con el dedo y les digamos lo mal que se portan. Los padres creen que tienen que hacer algo urgentemente para evitar esos comportamientos en el niño o en el adolescente de forma radical.

De forma instintiva, los padres acaban etiquetan a su hijo para luego pasar a castigarle, gritarle o pegarle… Pero hay que saber que si no llegaba a ser un problema, es decir son comportamientos puntuales, con esta respuesta por parte de los padres puede acabar siéndolo.

Conducta agresiva que hay detras

Un mal comportamiento: ¿qué esconde detrás?

¿Por qué no buscar lo que esconde detrás de esas conductas? El niño o adolescente explota y lo que los padres llaman agresividad, es un proceso emocional que tiene que salir y, probablemente, lleva consigo una gran frustración. Debemos tener en cuenta que la frustración es algo humano, natural y que sienten los niños desde que son muy pequeños.

¿Crees que tu hijo está preparado para manejar la frustración, aceptar que forma parte de él, vivir con ella y gestionarla para que salga de ella poco a poco? ¿Te ves capacitado para acompañarle en todo ese proceso?

Te pongo un par de ejemplos con los que te puedes sentir identificado:

  • Pablo es un niño de tres años ha  mordido a otro niño en el colegio. Los profesores llamarán a los padres y esto generará mucha alarma… Probablemente, el niño a través de esta conducta está intentado comunicar algo, sin embargo no sabe cómo hacerlo. Quizás lo ha hecho sin conocer que eso va a hacer daño a otra persona y con ello quiere expresar rabia, miedo, frustración…
  • Luis es un niño de 11 años que pega a su hermano. Sus padres están cansados de la violencia con la que trata a su hermano desde que era pequeño. ¿Pero que hay detrás de eso? Quizás no se le acompañó adecuadamente en la llegada de su hermano y por eso enfoca toda su frustración contra él. Probablemente, no quiere hacerle daño pero esa rabia solo la sabe sacar de esa manera y luego se siente muy mal.

Como padre debes saber que todas las conductas violentas tienen una historia detrás que hay que investigar y atender.

¿Qué puede hacer ante una conducta agresiva de mi hijo?

  1. No hay que alarmarse sino ocuparse.
  2. ¿Cuáles son sus necesidades emocionales? Ten en cuenta su edad.
  3. Son personas que están en pleno desarrollo y necesitan tu ayuda.
  4. No uses las amenazas, ni le grites.
  5. No le hagas sentirse mala persona o juzgado: no pierdas los nervios.
  6. Procura resolverlo antes de que lleguen a la adolescencia. Las normas deben quedar muy claras desde pequeños. El niño debe saber que que las conductas agresivas no están permitidas y también debe saber las consecuencias a corto plazo de dichas conductas.
  7. Frena o evita la agresión si estás delante.
  8. Refuerzo positivo ante situaciones en las que se controle  y actúe de forma diferente y sea más flexible.
  9. Trabaja la comunicación: acompáñale con sus emociones, cuando haya pasado la tormenta.
  10. El acompañamiento emocional y el ejemplo son claves.
  11. Ayúdale a canalizar todo lo que siente. Trabaja los motivos que hay detrás.
  12. Enséñale cuáles son las reglas dentro y fuera de casa. Muéstrale las consecuencias de sus actos.
  13. Ten una disciplina sólida.
  14. Háblale de autocontrol: promuévelo y ayúdale a trabajarlo.
  15. ¿Cómo está su autoestima?
  16. No te des por vencido.
  17. Ayúdale a desarrollar las habilidades que necesita para solucionar sus problemas.

conductas agresivas frecuentes pide ayuda

La mejor forma de remodelar las conductas agresivas es un hogar estable y seguro donde se les enseñe los límites y las normas desde muy pequeños con firmeza y con mucho amor.

Cuando estas conductas son muy frecuentes y empiezan a ser un problema en casa, en el colegio o con los amigos, pide ayuda. Hay que descartar otro tipo de trastornos detrás de estas conductas, trastornos de aprendizaje, traumas emocionales… Precisamente, la Terapia de Aceptación y Compromiso ayuda al niño y adolescente a identificar esa emoción (rabia, frustración, miedo…), no luchar contra ellos con conductas disruptivas y su compromiso hacia un cambio de actitud positiva.

¿Te ha gustado el artículo?¿Tienes dudas o necesitas hablar? Déjame un comentario o si prefieres puedes enviarme un correo electrónico y me pondré en contacto contigo.

Posts relacionados:

3 comentarios

Dejar un comentario

  1. maria Ruiz navas
    Reply

    me encantaría q me ayudarás con mi nieto tiene 16 es adolescente y siempre hemos tenido problemas con el me ha gustado mucho tu página.

  2. maria
    Reply

    me ha gustado mucho tu página y me gustaría seguir comunicando contigo

    1. Katia Aranzábal
      Reply

      ¡Hola María! En la página de contacto de mi web tienes todos mis datos y mi teléfono. Si necesitas hablar estoy a tu disposición. ¡Muchas gracias!

Dejar un comentario

Tu email no será publicado.