¡¡¡¡Ponte a lavar los platos ahora mismo!!!!

Las familias funcionales tienen diferencias y discuten, pero es así como se resuelven y se superan los problemas. El hecho de que haya discusiones, no tiene que perjudicar ni a los hijos ni al resto de la familia, porque a pesar de ellas, el resto de los miembros deben seguir siendo respetados y deben sentirse escuchados cuando dan sus opiniones.

Pero vamos a profundizar en el tema de las discusiones.

Normalmente hay un contexto, que es lo que se discute. Por otro lado se encuentra, cómo se sienten las dos partes con respecto a ese asunto y lo que hacemos por resolver dicho conflicto.

Para abordar bien los conflictos hace falta:

1-Ver cómo nos sentimos al respecto, expresar esos sentimientos y hacerles ver a nuestros hijos lo importante que es que  hagan lo mismo.

2- Saber cómo se sienten ellos, tener en cuenta sus sentimientos y enseñar a nuestros hijos a que hagan lo mismo.

3- Si dejamos fuera los sentimientos de nuestros hijos y los nuestros, nos iremos calentando cada vez más.  Cada vez encontraremos más razones para golpear y herir al otro.

4- La discusión tiene que tener como objetivo encontrar una solución,  no hacer daño.

5- Encontrar y respetar las diferencias, necesita que pongamos en práctica nuestra comprensión, no se trata de ganar.

Veámoslo con un ejemplo. La típica discusión familiar sobre quien lava los platos.

El asunto es fregar los platos y como se sienten todos al respecto. Cuando utilizamos esto como una batalla la discusión es:

El padre -si no lavas los platos, los restos de comida se secan y luego cuesta más: ¡hazlo ahora mismo!.

El hijo -prefiero dejar todos los platos juntos durante todo el día y los lavo por la noche.

El padre -eso es antihigiénico, no te lo permito.

El hijo -si las bacterias se van a ir todas por la noche cuando yo los lave.!!!!!

El padre -además los platos sucios traen moscas.

El hijo – En invierno no hay moscas papá.

Y así sucesivamente hasta el infinito.

Cuando alguien pierde la partida deja de sentir cariño por el contrario, mientras que el ganador se siente de maravilla.

Se puede de abordar el problema, que es: ver que los platos están sucios, evitando el conflicto.

Las discusiones, cuando se han convertido en campos de batalla, no crean un buen ambiente, los hijos se sienten amenazados, se cierran en sí mismos.

Entonces, ¿cuál es la forma ideal de discutir?

Cuando haya que resolver diferencias. Hay que tratar los temas de uno en uno, no es bueno guardar todas las quejas para soltarlas luego a la vez.

Es bueno empezar explicando cómo nos hace sentir el problema pero sin culpabilizar y sin juzgar. Por ejemplo, me molesta llegar a casa y ver los platos sucios ,ya que los he lavado yo esta mañana, me sentiría mejor si te encargas tú de lavarlos durante el día.

El objetivo de la discusión es comprender no ganar.

La respuesta podría ser :
– si ya sé que me toca a mí, pero estoy muy liado y no tengo tiempo.
Entonces tú podrías decir;
– si ,se lo mucho que tienes que hacer, pero no te preocupes ¿qué te parece si tú lavas y yo seco.?

En vez de hablar del otro es mejor hablar de ti. Por ejemplo, me siento mal cuando llego a casa y veo los platos sucios.

Por supuesto verbalizar las quejas pendientes no garantiza que se vayan a resolver solas, pero evitará la manipulación, intentarán sentar las bases para una buena relación

La mejor forma de gestionar las diferencias que hay dentro de la casa es dar los mensajes hablando de cómo te sientes tú.

Los hijos se sentirán más seguros cuando no se sienten atacados, intentarán comprender a los padres cuando estos expresan lo que sienten.

Esto facilitará una discusión respetuosa y emocionalmente inteligente.

No debes imponerte. Debes reconocer tus sentimientos y tener en cuenta los de tus hijos. No hay nada más tedioso que una familia en la cual alguien se empeña en tener siempre la razón. Es importante que pensemos en definirnos a nosotros mismos en vez de definir al otro a través de nuestros mensajes.

Reacciona a través de la reflexión y responde. No asumas que conoces la intención de tus hijos. Todo ello mejorará los patrones de relación con ellos.

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