Muchas veces me llaman los padres para ir a consulta porque no saben cómo reaccionar ante las conductas de sus hijos, saben que tienen que educarles con cariño, pero no consiguen poner en práctica cosas que les funcionen. Me dicen..»es que empuja la gente, manda cuando está con otros niños, no recoge después de jugar….!».

Por eso, vamos a ver algunas claves:

Que las conductas de los niños no son buenas, ni malas, son expresiones de lo que necesitan o física o emocionalmente. Además de las conductas que hacen como juegos inocentes porque son muy pequeños.

 Nuestra mente analiza rápidamente la conducta de nuestro hijo, pero no reaccionamos ante su conducta, sino ante nuestra interpretación de dicha conducta. 

Cuando hay unas necesidades básicas, como el sueño, el hambre o el frío ,es fácil reaccionar. Pero cuando las necesidades del niño son de tipo emocional y cuando además expresa sus necesidades con conductas que nos llaman la atención y no nos gustan, los padres reaccionan desde la impotencia, pasando por la rabial a desesperación, el malhumor o el nerviosismo entre otros.

Las reacciones no son reacciones directas a la conducta del niño, sino son la consecuencia de pensamientos y emociones que les impiden ver con claridad qué es lo que le pasa al niño y que necesita.

Y esos pensamientos están o bien anclados en el pasado o bien proyectándose en el futuro, en forma de miedos sobre el desarrollo del niño, o a perder nuestra imagen de autoridad como padres.

Es decir, escuchamos, nos dejamos llevar por nuestra respuesta automática y eso nos hace malinterpretar la situación de nuestro hijo.

Solo cuando estamos presentes y no nos dejamos llevar por esas voces internas, es cuando podemos reaccionar con amor y de forma sabia.

 El amor solo se puede experimentar en el momento presente.

Nuestra mente nos envía mensajes complejos que nos confunden.

Si es tu hijo el que acaba de tener un hermanito y le quita los muñecos de la cuna y se los lleva él para jugar y los esconde, sin decir nada, es porque quiere vuestra atención, es porque sabe que ahora vuestro mayor tiempo y vuestra mayor atención está en su hermano, porque no reconoce todavía a su hermano como tal. Y cuando vemos al niño sin etiquetarlo sin juzgarle es cuando podemos responder de forma eficaz.

Los hijos son nuestros maestros y cuando entramos en el juego de la reacción, sin filtros, ante sus conductas, salimos perdiendo todos, salen perdiendo los hijos y salen perdiendo los padres. 

Si intentamos ser conscientes de las emociones que nos despiertan sus conductas para no dejarnos llevar por ellas, es cuando estaremos creciendo como seres humanos, creciendo emocionalmente y estaremos en condiciones de responder a nuestro hijo, en vez de reaccionar.

Tenemos que ser conscientes de que el niño expresa lo que necesita y eso debe ser el motor que nos lleve a responder a esa necesidad. Tenemos que identificar nuestros viejos pensamientos, que se han ido consolidando a largo de la vida, nuestras reacciones emocionales en este momento, aprender cómo funciona nuestra mente y distanciarnos de todo eso, para ver con claridad a nuestro hijo en el momento presente. Es decir, que el mayor obstáculo para comprender a nuestro hijo es que tenemos nuestras propios pensamientos y nuestras propias opiniones.

El hecho de ver al niño en el momento presente, sin juicios y sin reaccionar, sin dejarnos  llevar, implica que vamos a darle una solución pacífica al conflicto y que vamos a conectar de forma sincera con él. La reacción ante sus conductas, dejándonos llevar por nuestras emociones y pensamientos, sin filtro  implica la lucha, la rabia y la desconexión con nuestros hijos.

Los niños tienen necesidades aunque no las expresen de forma adecuada, como la necesidad de moverse, de hacer ruidos, de emitir sonidos, de transformar el baño en una jungla ….comprender sus necesidades implica dejarle que las viva y enseñarle a vivirlas sin interferir con el bienestar de los demás y sin hacerse daño.

Es nuestro diálogo interno, nuestro miedo a perder el control, nuestro miedo a que el niño no sea como nosotros queremos, nuestras expectativas, lo que esperamos de él ….lo que nos impide querer bien y comprender a los niños.

Cuando nos centramos en el niño o en el adolescente es mucho más fácil responder que reaccionar.

¿ Cuáles son las necesidades emocionales  básicas de los niños?

Nuestro hijo tiene necesidades emocionales básicas y esas necesidades básicas deben ser una guía que debemos satisfacer para que sirvan de base y de esa forma puedan convertirse y puedan vivir de una forma sana yconvertirse en adultos felices.

Esas necesidades emocionales básicas son:

  1. Sentir el amor de los padres de forma incondicional.
  2. Libertad de expresión para comunicar en casa con sinceridad.
  3. Seguridad emocional. Saber que los padres no les van a fallar, que siempre van a estar ahí.
  4. Autonomía necesaria en cada época de su maduración.
  5. Autoestima.

Cuando el niño se siente seguro de tener el amor de sus padres, se siente valorado, se le da la autonomía que necesita para expresarse, crecerá conectándose de una forma sana y positiva con el mismo y con los demás

Cuando los niños tienen dificultades de aprendizaje o tienen conductas muy disruptivas o cualquier otro tipo de desorden, es porque se sienten emocionalmente inseguros. Si crees que necesitas ayuda, cuenta conmigo, juntos conseguiremos reconducir la situación.

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