Rabietas en la cuarentena: ¿qué hacer?

¿Es normal que tengan más momentos de no querer obedecer, de gritar, de tener rabietas o estar más nerviosos? Sí, es totalmente normal.
Se acabó el colegio, el estar con sus amigos, sin jugar al aire libre… Todo ello unido a la pérdida de la rutina habitual, a las conversaciones que escuchan entre sus padres, a la preocupación que sienten ellos… Son muchos cambios. ¡Explícale lo que pasa a través de vídeos infantiles y cuentos! Tus hijos manifestarán más estrés y más irritabilidad. Es normal, a lo mejor también lo hacemos nosotros.

¿Qué podemos hacer para evitar las rabietas?

  1. No olvides tener una rutina. Ayudarles a hacer ejercicio, a mantener su higiene diaria, a no estar todo el día en pijama, a no abusar de los dulces, ni de los hidratos de carbono, a respetar las horas de sueños, a que ayuden en las tareas en casa… Importante para mantenernos activos.
  2. Flexibilizar horarios y prestarle atención a lo que necesitan, especialmente cuando llega la rabieta o  se portan mal. A lo mejor necesitan un poco de espacio o tal vez más abrazos.
  3. Que puedan expresar sus emociones. Hablar con ellos, ayudarles a expresar sus miedos, a través de la pintura, de los juegos, aprovechar cualquier ocasión.
  4. No darles toda la información que nos llega. No lo necesitan así como tampoco necesitan ver imágenes de lo que está pasando. No a la sobreinformación.
  5. Que hablen por Internet con la familia y los amigos. Más videollamadas, eso les va a dar mucha tranquilidad.
  6. Son buenos para hacer orden con ellos. Orden en sus cajones y en sus armarios. El orden fuera ayuda el orden dentro.
  7. Ten paciencia: ahora más que nunca intenta comprenderlos, no enfadarte.
  8. Actividades con ellos y actividades sin ellos. Organiza bien los horarios, pelis y juegos juntos son necesarios a diario.
  9. Guarda un espacio para ti, para reservarte… Es tan importante como respirar: busca la calma y la fuerza dentro de ti.

Y cuando se produce la rabieta ¿cómo podemos gestionarla?

  1. Se intenta tranquilizarles y distraerles, pero observa qué pasa. A veces necesitan un poco de espacio, estar solos. Otras veces, solo muchos besos.
  2. Hablar  y razonar no siempre es fácil y recomendable en el momento. Hay que saber esperar sin desesperarse, hay que responder con calma y no echar más leña al fuego.
  3. Previene cuando veas que se va torciendo, intenta anticiparte, flexibiliza y déjale un espacio para ver si consigue no caer en la rabieta.
  4.  Improvisar para provocar situaciones que le sorprendan y le saquen de su estado emocional. Como por ejemplo: ¡vamos a dejarlo todo y nos vamos a vestir de cocineros porque vamos a hacer tu tarta favorita!
  5. Reacciona con calma. Estate atento a lo que necesita para calmar su estado emocional desbordado. No te impongas. Tal vez necesita espacio. Ratos de estar solo en su habitación o muchos abrazos.
  6. Hablar y ayudarle a que lo entienda y lo razone será más tarde.
  7.  Prima todo lo que hace bien cuando sale de la rabieta es muy importante.
  8. Dedícale un poco más de tiempo, sus emociones se desbordan y necesitarán muchos abrazos y que sepan que tú estás ahí.

Son momentos difíciles y complicados tanto para los padres como para los hijos. Hay que saber relativizar, discernir de lo que es importante y armarse de paciencia. Si tienes alguna duda o necesitas más información sobre el tema puedes ponerte en contacto conmigo a través de mi email.

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