¿Cómo de estrictos tienen que ser los padres?

Para educar a los hijos, hay tres posiciones importantes:

1- Ser estricto

Ser estricto es el enfoque más frecuente.  Aquí los padres imponen su voluntad sobre el niño.
Por ejemplo : el niño no quiere ordenar la habitación y le castigan.

A nadie le entusiasma que le obliguen a hacer algo en contra de su voluntad y a los niños obviamente no les va a gustar y aunque obedecerán, todos se van a sentir perdedores, humillados y con rabia.

El problema está en que para ser estricto hay que mantener que uno tiene la razón y qué es inflexible e intolerante. Esto generará un distanciamiento con tus hijos, un enfrentamiento y por supuesto una barrera ,en la que tu hijo no querrá comunicarse contigo.

Esto no es una buena estrategia. Si eres autoritario cuando educas a tu hijo, estarás propiciando que la futura relación con él no exista o sea muy conflictiva.

Es decir ser autoritario no es el mejor camino para fomentar la colaboración y la buena relación con los hijos.

2- Estilo Permisivo.

En este estilo educativo no pones normas, ni límites y esto genera en los hijos una reacción de ansiedad. Un niño que no sabe lo que los padres esperan de él, se va a sentir inseguro y se va a sentir perdido.

Muchas veces los padres eligen este estilo educativo,  como reacción al estilo autoritario que tuvieron con sus padres.

Por supuesto, ser permisivo no siempre es negativo, a veces es una buena solución, porque deja a un lado una expectativa que teníamos con un hijo, o porque todavía no está preparado para llevar a cabo una determinada acción. Y  puede ser muy inteligente y eso evita desgastes.

Se permisivo por lo tanto puede ser una buena solución a corto plazo, hasta que tu hijo esté preparado para llevar a cabo una determinada conducta ,pero no de forma genérica.

3- Estilo Colaborativo.

Es cuando trabajas junto con tu hijo para resolver un problema y dejas de ser un dictador, para ser alguien que apoya y aconseja.

Primero defines el problema y defines lo que quieres: “ me gustaría que ordenarás tu habitación”. Averiguas qué sentimientos hay detrás de su conducta, tal vez tu hijo necesita ayuda, «¿ crees que es injusto que te diga que ordenes tu habitación ?¿te agobia.?».

Posteriormente, valida lo que siente, «entiendo que te cueste no estás acostumbrado». Plantea soluciones «¿cuál crees que puede ser la solución mejor para que puedas ordenar la habitación?».

Repite los pasos necesarios. Y no juzgues a tu hijo: no siempre es fácil averiguar los sentimientos que hay detrás de sus conductas.

Con este enfoque sobran frases como: “tu habitación siempre está hecha un desastre, eres un desordenado “. Con esta frase solo provocarás vergüenza y una amenaza velada. Intenta sustituirla por una emoción de empatía, trabajala y entrena: todo necesita un entrenamiento. Deja que tu hijo lleve  la voz cantante cuando estás buscando una solución junto con él.

A lo mejor te dicen: «¿Podríamos dejar la habitación como está? a ti no te gusta, pero a mí no me importa ….
ahí puedes contestarle: bueno ……no hay prisa.

Ahí dejas que tu hijo siga llevando la responsabilidad de la situación, muchas veces ante una respuesta así, ellos avanzan: ¡Bueno ahora recojo un poco los juguetes y luego tú me puedes ayudar a recoger la ropa!. Me parece bien, llámame cuando hayas acabado con los juguetes.

Lo importante es que además de tener una habitación ordenada l os dos tengáis sentimientos compartidos, el uno hacia el otro y cuides vuestra relación ,para que se acostumbre a involucrarse y a buscar soluciones contigo.

El verdadero trabajo no es ordenar la habitación, sino desarrollar conductas de tolerancia hacia tu hijo, de empatía, ser flexible ,hacer que tu hijo se acostumbre a compartir  y a resolver problemas contigo.

 

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Si tu hij@ tiene problemas emocionales o problemas de rendimiento escolar o motivación no dudes en consultarme. Estaré encantada de poder ayudaros

 

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