Cómo hablar con tus hijos de sus rabietas

Que los hijos puedan hablar con su padre o su madre de sus sentimientos, es el mejor antídoto para que niños y adolescentes eviten acumular problemas afectivos. Para ellos, los padres tenemos que crear un ambiente en el que esa comunicación de los afectos, las emociones y los sentimientos se reciba sabiendo que es un espacio seguro y que es fundamental para estrechar el apego entre el hijo y los padres.

Es decir que el niño o el adolescente exprese con palabras su dolor, su enfado, su rabia, su decepción… En lugar de que actúen con dolor, con rabia, con decepción… Esto ayuda a disolver esas emociones a transformarlas y a consolidar el apego con sus padres.

Cuando un niño dice lo mucho que le fastidia, le asusta o le enfada lo que sus padres dicen o hacen. En ese momento, los padres pueden sentarse y escucharles con respeto, sin reaccionar poniéndose a la defensiva o enfadándose hasta que poco a poco la intensidad de esas emociones de sus hijos se vayan modificando y se vayan modulando. Algunas veces, se produce una ruptura de la relaciones con los hijos, debido a un momento determinado, ante unas palabras o una actitud que recibieron como si fuera un castigo. Y poco a poco ir sanando, permitiendo que el niño exprese su dolor y su rabia ante lo que pasó, hace que se vaya construyendo un nuevo apego y una regulación más positiva entre el hijo y el padre o la madre.

A veces, les llama mucho la atención a los padres la forma en que los niños expresan esas emociones tan fuertes, pero si les damos la libertad para expresarlas con la intensidad que ellos consideren tanto su dolor como el recuerdo de una traición o de un castigo, conseguiremos que esa experiencia sea muy sanadora para ellos y para nosotros.

Cuidado con lo que decimos o expresamos, se puede mal interpretar

Hay veces que cualquier palabra, expresión facial o tono conecta al niño con su enfado, su rabia… También si les miramos de una determinada manera o levantemos las cejas puede hacer que en alguno de nuestros hijos, desencadene una reacción, de enfado, de lucha con nosotros… Sin embargo, en ocasiones, no somos conscientes que nuestras reacciones son el detonante que le han recordado situaciones previas.

A veces, el padre o la madre pueden decir: «se acabó ver la tele, a la cama». En ese momento, el niño lo ve como un ‘castigo’ que desencadena en un momento de rabia o enfrentamiento.

¿Quieres fomentar la comunicación con tu hijo y no sabes cómo?

 

Ejercicio en familia para las emociones

Para contrarrestar las situaciones de rabia o enfado en nosotros o incluso en nuestros hijos se pueden organizar actividades familiares en las que todos se sienten juntos y cada uno ponga las caras más horribles, el resto caras de enfado, terror o miedo, provocando la risa de todos los demás. Este puede ser un ejercicio para que los niños entiendan que cada miembro de la familia puede tener una emoción que no tiene porque contagiarse a los demás.

Este puede ser un ejercicio para que los niños entiendan que cada miembro de la familia puede tener una emoción que no tiene porque contagiarse a los demás. También es bueno que los padres expresen sus estados de humor o de ánimo y expliquen a sus hijos por ejemplo:
«Hoy estoy de malhumor, pero es porque tenido muchos problemas en el trabajo»
«Eso ayuda a los hijos a no depender y a no identificarse con ese estado de malhumor de los padres»

La comunicación abierta, respetando y comprendiendo la opinión del niño y del adolescente produce unos cambios milagrosos en el funcionamiento de la familia

Los padres debemos estar dispuestos a recompensar siempre la comunicación, el razonamiento de nuestros hijos, debemos estar dispuestos a negociar, a que puedan llegar un poco más tarde o que se puedan acostar un poco más tarde o a modificar los horarios.

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Con estas medidas les estamos dando a nuestros hijos la información de que él tiene control y que tiene posibilidades de conseguir lo que quiere cuando utiliza la comunicación y el razonamiento, en vez de las reacciones agresivas o de enfado o lucha.

Nuestros hijos aprenderán de esta forma que la relaciones que funcionan se basan en la cooperación y en la confianza

¿Quieres establecer una mejor comunicación con tus hijos y no sabes cómo? Déjamelo en comentarios o si prefieres escríbeme un mail y hablamos. 

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