Discusiones familiares: ¿cómo gestionarlas?

Las familias funcionales tienen diferencias y discuten, pero es así como se resuelven y se superan los problemas.

El hecho de que haya discusiones, no tiene que perjudicar ni a los hijos ni al resto de la familia porque a pesar de ellas, el resto de los miembros deben seguir siendo respetados y escuchados cuando dan sus opiniones.

Vamos a profundizar en el tema de las discusiones. Normalmente, en cualquier discusión hay:

  1. Contexto: qué es lo que se discute
  2. Desarrollo: cómo se sienten las dos partes con respecto al asunto del que se discute
  3. Solución: lo qué hacemos para resolver el conflicto.

¿Necesitas ayuda?

5 cuestiones para abordar los conflictos familiares

  1. Ver cómo nos sentimos al respecto, expresar esos sentimientos y hacerles ver a nuestros hijos lo importante que es que hagan lo mismo.
  2. Saber cómo se sienten ellos, tener en cuenta sus sentimientos y enseñar a nuestros hijos a que hagan lo mismo.
  3. Si dejamos fuera los sentimientos de nuestros hijos y los nuestros, nos iremos calentando cada vez más, encontrando cada vez más razones para golpear y herir al otro.
  4. La discusión tiene que tener como objetivo encontrar una solución, no hacer daño.
  5. Encontrar y respetar las diferencias, necesita que pongamos en práctica nuestra comprensión, no se trata de ganar.

Vamos a poner un ejemplo con el que sentirnos más identificados:

La típica discusión familiar sobre quién lava los platos. El asunto es fregar los platos y como se sienten todos al respecto. Cuando utilizamos esto como una batalla la discusión es:

-«Si no lavas los platos, los restos de comida se secan y luego cuesta más. ¡Hazlo ahora mismo!», dice el padre

-«Prefiero dejar todos los platos juntos durante todo el día y los lavo todos por la noche», responde el hijo.

-«Eso es antihigiénico, así no lo puedes hacer», insiste el padre

-«Las bacterias se van por la noche cuando los lave, qué más te da», replica el hijo.

-«Además, los platos sucios traen moscas», añade el padre.

-«En invierno no hay moscas, papá», responde el hijo.

Y así esta conversación se puede alargar hasta el infinito. Y es que cuando alguien pierde la partida deja de sentir cariño por el contrario, mientras que el ganador se siente de maravilla. Se puede abordar el problema que es: ‘ver los platos sucios, evitando el conflicto’.

Cuando las discusiones se convierten en campos de batalla no crean buen ambiente, los hijos se sienten amenazados y se cierran en sí mismos.

Entonces, ¿cual es la forma ideal de discutir?

  1. Cuando haya que resolver diferencias.
  2. Hay que tratar los temas de uno en uno, no es bueno guardar todas las quejas para soltarlas luego a la vez.
  3. Es bueno empezar explicando cómo nos hace sentir el problema pero sin culpabilizar y sin juzgar. Por ejemplo: «Me molesta llegar a casa y ver los platos sucios, ya que los he lavado yo esta mañana, me sentiría mejor si te encargas tú de lavarlos durante el día».
  4. El objetivo de la discusión es comprender no ganar. La respuesta podría ser: «Sí ya sé que me toca a mí ,pero estoy muy liado y no tengo tiempo». Entonces, puedes decir: «Sí, sé lo mucho que tienes que hacer, pero no te preocupes ¿qué te parece si tú lavas y yo seco?».
  5. En vez de hablar del otro es mejor hablar de ti. Por ejemplo: «Me siento mal cuando llego a casa y veo los platos sucios».
  6. Verbalizar las quejas pendientes, no garantiza que se vayan a resolver solas pero evitará la manipulación, intentarán sentar las bases para una buena relación
  7. La mejor forma de gestionar las diferencias que hay dentro de la casa es dar los mensajes hablando de cómo te sientes tú.
  8. Los hijos se sentirán más seguros cuando no se sienten atacados, intentarán comprender a los padres cuando estos expresan lo que sienten. Esto facilitará una discusión respetuosa y emocionalmente inteligente.
  9. No debes imponerte.
  10. Debes reconocer tus sentimientos y tener en cuenta los de tus hijos. No hay nada más tedioso que una familia en la cual alguien se empeña en tener siempre la razón. Es importante que pensemos en definirnos a nosotros mismos en vez de definir al otro a través de nuestros mensajes.
  11. Reacciona a través de la reflexión y responde.
  12. No asumas que conoces la intención de tus hijos. Todo ello mejorará los patrones de relación con ellos.

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