La frustración en niños: ¿qué la provoca?

Nuestros hijos pueden tener una respuesta emocional muy frecuente a la que llamamos ‘frustración’ y que todos conocemos en mayor o menor medida, cuando fracasamos a la hora de conseguir algo que deseamos, cuando nos pasa algo que no esperamos y nos incomoda o cuando no tenemos la recompensa que queríamos.

Nos sentimos frustrados en mayor o menor medida según sea la intensidad del deseo. A mayor deseo de conseguir algo, mayor frustración si no lo conseguimos

Hay que tener claro que la frustración es un camino que todos tenemos que andar y que tenemos que enseñar a nuestros hijos a lidiar. Y es que gestionar correctamente la frustración es fundamental para construir una autoestima y una autoconfianza sanas, que le permitan enfrentar los errores y las dificultades sin venirse abajo.

Cuando a nuestros hijos no les sale algo a la primera, en muchos casos tras un duro esfuerzo, la frustración les hace sentirse desamparados y perdidos.

frustracion-como-ayudarles

¿Cuáles son los ingredientes fundamentales para la frustración ?

El perfeccionismo

El perfeccionismo puede ser un gran aliado en el camino del aprendizaje, pero también puede ser un gran freno que les impida disfrutar de ese camino. Y es que ser muy perfeccionista hace que los niños o adolescentes crean solo pueden realizar algo a la perfección y que no puede ser de otra manera.

Por tanto, lo que no sea perfecto, no será aceptado por mucho que se le refuerce y se le alabe. Y en estas situaciones les costará sentirse a gusto con lo que han hecho y la experiencia de aprendizaje se llenará de tristeza, de culpa o de rabia.

La autoexigencia

Otro ingrediente fundamental de la frustración es la autoexigencia, su prima hermana. Sin embargo, esta va un poco más allá.

El perfeccionismo bien encaminado y bien orientado puede ser una emoción sana y positiva, pero la autoexigencia nunca lo es.

Los niños con un alto nivel de autoexigencia tienen una alta demanda y sacrifican cualquier cosa para intentar mantener una imagen de perfección. Se autoimponen un montón de obligaciones infinitas.

La competitividad

Ser el mejor comparándose con los demás y queriendo destacar por encima de ellos. La comparación es un motor y tampoco les dará ninguna satisfacción cualquier experiencia que no les haga sentir que son los mejores.

Mi hijo/a se frustra y no quiere hacer las cosas

Detrás de estas emociones y de estas conductas encontramos a un niño desorientado que no sé que no se siente satisfecho y que no es feliz.

Nosotros podemos trabajar estos rasgos, ya que el perfeccionismo puede ser saludable siempre que actúe como un motor, como un impulso para conseguir retos e ilusiones.

Pero si ese perfeccionismo se transforma en autoexigencia, entonces es cuando empezarán a caer en la trampa de la insatisfacción.

frustracion-como-ayudarles

Podemos ayudarles:

  1. Para que se sientan satisfechos consigo mismos.
  2. Disfruten de sus logros.
  3. Aprueben su forma de enfrentar sus retos.
  4. Entiendan que ser el mejor les hace depender demasiado del entorno y es una información que la sociedad en la que vivimos les va a intentar fomentar.
  5. Que el perfeccionismo puede ser positivo y les ayudara a implicarse en sus ilusiones y a trabajar a fondo y a luchar por ellas. Sin embargo, tenemos que estar atentos, ya que la versión más negativa del perfeccionismo les puede bloquear.
  6. Podemos utilizar como antídoto la enseñanza necesaria para que sean ‘realistas’, ya que cuando sus objetivos no son realistas, es más fácil que acaben enredándose en el mundo de la frustración.
  7. Hay que ayudarles a analizar realmente cuáles son sus objetivos y cuáles son sus herramientas.

No lo dudes, tolerar la frustración es una de las grandes enseñanzas que podemos dejar a nuestros hijos.

¿Tu hijo/a se frustra a menudo y no sabes cómo ayudarle? Házmelo saber en comentarios o escríbeme un mail con tus dudas. 

Posts relacionados:

Dejar un comentario

Tu email no será publicado.