La impulsividad: ¿cómo trabajarla con tus hijos?

Cuando un niño o una niña es muy impulsivo, en muchas ocasiones, ya pensamos que puede ser un niño con TDAH, sin embargo las conductas impulsivas son más frecuentes de lo que pensamos y pueden variar según las etapas de crecimiento y maduración de cada niño/a.

Tips que permiten ayudar a nuestros hijos a controlar sus impulsos y ganar autocontrol:

Supervisa su comportamiento

Supervisar su comportamiento es importante para ver si realmente existe esa impulsividad. Y en ese caso, explícale que su comportamiento va a dar lugar a muchos problemas.

Hay que dejarle claro que él/ella NO ES EL PROBLEMA, lo es SU COMPORTAMIENTO y tiene solución. Es más que tú le vas a ayudar a trabajarlo.

Busca asesoramiento profesional

Si a pesar de tu esfuerzo, ves que el niño/a no es capaz de controlar su impulsividad, no dudes en acudir a un profesional que te pueda ayudar.

¿Tienes dudas?

Herramientas para poder controlar su impulsividad

Por ejemplo :

  • Si interrumpe las conversaciones, le puedes pedir que ponga la mano en tu brazo, cuando quiera  hablar y que espere a que tú le des permiso.
  • Si tu hijo tiene conductas agresivas, ayúdale a descargar esa energía a través del deporte, que será una forma muy saludable de hacerlo.

Llevarle a la reflexión consciente, ayuda mucho a que mejore su autocontrol

Ejercicios de respiración

Practica como un juego cada día algunos ejercicios de respiración con los que ayudarle/la a manejar el estrés y la falta de control.

Validar cuando tenga autocontrol

Siempre que haya una conducta de autocontrol, valídale y ensalza su mérito.

Habla de emociones con tu hijo

Es importante que se familiarice con el diálogo y con la expresión de sus emociones y también que se familiarice con ellas, escuchando las tuyas.

Ejemplo:
¿Estabas enfadado en la mesa porque te serví el último y tú querías ser el primero?

Anticípate a esas conductas

Cuando veas que se acerca el momento en el que tu hijo/a va a perder el control, ayúdale poniendo nombre a lo que le está pasando, incluso a las causas que lo están provocando.

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Enséñale a pedir ayuda cuando lo necesite

Enséñale que cuando vea que va a tener emociones muy fuertes, aprenda a pedirte ayuda o a tomarse un descanso para irse a la habitación a respirar y relajarse.

Relajación en familia

Cuando ya veas que vienen esas «olas grandes»,  de emociones, podemos estar juntos, sentarnos y relajarnos.

Da ejemplo

Recuerda que eres el primero que debe dar ejemplo, busca siempre la moderación a la hora de manifestar tus emociones.

Desarrolla el refuerzo positivo

Recuerda que los refuerzos son privilegios, no tienen el por qué ser cosas materiales. Privilegios como por ejemplo: elegir el sillón que quiera para sentarse a ver la tele, salir pronto para ir a jugar al parque, tener tiempo libre…

El refuerzo hace que las conductas de de los niños y adolescentes sean más resilientes, es decir, tenemos que reforzar sus buenas conductas para que se instalen como hábitos.

Los mejores refuerzos son los opuestos a la conducta inapropiada

Por ejemplo:
Si el niño se va a la cama a su hora o ha hecho los deberes en el plazo previsto, vamos reforzando y recordándole que al día siguiente podrá elegir el postre o que el fin de semana haréis algo que le haga ilusión como ir al cine.

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