Las opciones alternativas: qué son y cómo aplicarlas

Cuando los niños están en preescolar adquieren nuevas habilidades, cada uno a su ritmo y poco a poco. Entre estas nuevas habilidades está el lenguaje. Precisamente, el lenguaje se desarrolla de forma paulatina, es una gran puerta de entrada para relacionarse con el mundo. Junto a él van desarrollándose otras habilidades como las de empezar a confiar en uno mismo o la toma de decisiones.

A estas edades, los padres tenemos que estar muy pendientes de lo que hace el niño en la escuela infantil, en preescolar, y también es importante estar al tanto de las cosas pequeñas de cada día. Qué les ha pasado, qué les puede preocupar o qué les ha podido bloquear.

¿No te parece que, a veces, les preguntas y no saben tomar una decisión? Es normal, por eso siempre recomiendo a los padres que apuesten por las opciones alternativas. Por un lado, les sirven para ganar seguridad y autonomía, ya que la elección de su mano, pero al mismo tiempo son opciones que nosotros como padres aprobamos y consentimos. Sin embargo, existen una serie de pautas para aplicar esta herramienta de educación positiva. 

¿Tienes dudas?

¿Cómo aplicar las opciones alternativas con nuestros hijos?

1.- Conversaciones breves con preguntas concretas. Huye de las generalidades y del por qué si no es muy concreto y que aluda a situaciones concretas.

2.- La mejor pregunta que le podemos hacer a un niño de tres años es si, de postre, prefiere helado o pastel, mientras que la peor pregunta es: ¿qué quieres de postre? La primera pregunta la puede manejar bien, le va a hacer sentirse bien, ya que el poder elegir le enseña autonomía, la segunda le va a quedar grande.

3.- Detrás de cada pregunta hay que analizar cuál es nuestra intención. A veces, hay preguntas que, en realidad, son sugerencias o invitaciones para algo obvio que va a ocurrir o, mejor dicho, son órdenes disfrazadas de pregunta. Vamos con un ejemplo:

«¿Te quieres ir a casa ya, verdad?»
Desde luego, con esa pregunta, tú le estás diciendo que os tenéis que ir.
Obviamente, si el niño se lo está pasando bien, aunque esté cansado, está en una fiesta de cumpleaños y tiene cuatro años o incluso si está en el colegio jugando a la salida o en el parque que hay al lado, aunque esté agotado, la respuesta inmediata va a ser NO. Y eso va a ser más difícil de manejar para ti porque realmente eres tú el que creías que ya os teníais que ir.

4.- Otras veces la pregunta: ¿Qué es lo que quieres? No lo entiendo… Esas preguntas les dan mucha responsabilidad y les hacen sentirse con demasiada responsabilidad para defender la respuesta y les desconciertan. Podríamos decir que es una pregunta muy difícil.

5.- Es importante que las preguntas sean sencillas y que les dejen la opción de poder elegir entre opciones razonables, que te parezcan bien, porque eso les va a dar responsabilidad y les va a motivar.

Elegir entre tarta o helado de postre es una pregunta a través de la cual él/ella va a asumir su propia decisión y eso va a fortalecer su autonomía: va a elegir solo lo que va a tomar de postre. No va a elegir qué quiere cenar, qué ropa quiere ponerse para ir al cole o cuál es el sitio ideal para recoger los juguetes. Sin embargo, hay un montón de situaciones a lo largo del día cuya decisión sí puede tomar. Darles a elegir entre dos opciones entre las que pueda elegir de verdad.

6.- Entre los 2 y 3 años no ofrezcamos nunca más de dos opciones alternativas, a medida que se va acercando la edad escolar pueden ser tres opciones.

7.- Alternativas entre las que pueda decidir libremente.

8.- Opciones sencillas y claras. 

Conocer e ir adaptando nuevas herramientas de educación positiva es el mejor regalo que le puedes hacer a un niño, en el día día, para trabajar su autonomía y su responsabilidad.

¿Tienes dudas? Déjamelas en comentarios o si prefieres envíame un correo y vemos tu caso de forma específica. ¡No lo dudes!

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