Las consecuencias naturales: qué son y por qué son importantes para nuestros hijos

Sabemos que los niños modifican sus conductas según las consecuencias naturales que vivan tras llevarlas a cabo. ¿Verdad, que si nosotros aparcamos en una zona en la que está prohibido, probablemente nos multarán? De esta manera, la próxima vez aparcaremos en una zona en la que no esté prohibido y seguramente en otras ocasiones prestaremos atención si el lugar donde aparcaremos no hay riesgo de que nos multen. Pues, con los niños pasa algo parecido. Al principio, las consecuencias naturales de sus conductas, van marcándole y dándole información acerca de lo que se debe o no se debe hacer.

Las consecuencias naturales, el camino para corregir sus conductas

Y es que los niños necesitan aprender y la mejor forma para guiar sus conductas es a través de los límites y de las consecuencias naturales. Antes de que un niño llegue  a la conclusión de que merece la pena tener su habitación recogida porque así encontrará sus juguetes enseguida y porque es más cómodo entrar y estar en una habitación ordenada, primero tendrá que haber vivido  las consecuencias naturales de no tenerla ordenada. Es decir: «voy a recoger mi habitación porque así mamá me dejará jugar a la play un rato».

El vivir las consecuencias naturales de sus acciones, dará a los hijos la responsabilidad necesaria para asumir cada una de sus conductas .

Es muy importante prestar atención a todos los comportamientos y conductas positivas de nuestros hijos. Desgraciadamente, tendemos a prestar más atención a las conductas negativas, Cuando observamos una conducta que queremos que se repita, es necesario validar a nuestro hijo. Además debemos ser consciente y rectificar de los errores que cometemos al poner límites a nuestros hijos, porque estos no tendrán resultados.

limites y consecuencias naturales

¿Cómo podemos validar las conductas positivas de nuestros hijos?

1.- Prestándole atención, felicitarle por esa conducta, darle un beso o un abrazo. Esa es la mejor validación.

2.- Explicarle las consecuencias de lo que ha hecho bien, hasta que poco a poco el niño vaya interiorizando esa conducta y se transforme en una rutina.

Ejemplo:

Si queremos que nuestro hijo/a recoja su plato y su vaso después de cenar cuando termine la cena podrá recibir un beso de mamá y si lo hace durante toda la semana el viernes podrás elegir su cena favorita, Por supuesto le explicaremos que llevar el plato y el vaso implica una responsabilidad, debido a que ya es mayor. Así, cada vez hacen las cosas mejor.

Mientras vemos que recoge su plato le validaremos diciendo cuánto nos gusta ver cómo hace las cosas solo/a y como ayuda en casa. Poco a poco aprenderá a recoger su plato y su vaso sin necesidad de que nadie valide su conducta.

3.- Los padres deben actuar como modelo.

4.- Aprovechar las ganas de aprender de los hijos según sus diferentes etapas.

5.- Validar inmediatamente su actitud y su conducta positiva,  y resaltarla muy bien.

validar las conductas positivas de tus hijos

Economía de fichas: el refuerzo para validar sus conductas positivas

Hasta los 8 ó 9 años si queremos potenciar una serie de conductas para que las  hagan, más a menudo, podemos jugar a hacer una ‘economía de fichas’. Nuestros hijos pueden colaborar haciendo juntos el cuadro eligiendo los  colores, el diseño… ¡Lo podemos hacer juntos!

Con este sistema podremos elegir algunas conductas que queremos potenciar. Eso sí unas pocas, no muchas, y la utilizaremos durante un breve período de tiempo. En la tabla dibujaremos una serie de conductas que queremos potenciar, así como los días de la semana y el total de puntos conseguidos.

Por supuesto, hay que explicar muy bien a nuestro hijo o hijo que ya es mayor y que vamos a jugar a hacer una serie de cosas bien. Como por ejemplo: lavarse los dientes después de cenar, ponerse el pijama, recoger la mesa, obedecer, no contestar mal… Y esto les va a proporcionar una serie de puntos. Antes de ir a dormir se pueden repasar las conductas que se han conseguido y los puntos que se han acumulado. Todo ello, tendrá que ir acompañado de un refuerzo positivo que motive a nuestro hijo/a.

Al cabo de una semana,  habremos elegido junto con él/ella cómo celebrar el haber llegado a una determinada cantidad de puntos. Si se va a prolongar durante dos o tres semanas, conviene ir subiendo el número de puntos necesarios para disfrutar de una recompensa a largo de la semana sucesivas.

Cuando se hayan conseguido potenciar dichas conductas, podemos retirarlo validando a nuestro hijo su comportamiento, explicándole lo orgullosos que estamos de sus conductas, de todo lo que han modificado y que hace solo y, por lo tanto, ya no nos hará falta dicho juego de puntos.

Si tienes dudas sobre la economía de fichas o no sabes cómo hacer el diseño en mi post sobre ‘Economía de fichas‘ tendrás toda la información y un ejemplo de tabla que puedes modificar según tus necesidades.

¿Te ha gustado el artículo?¿Necesitas más pautas para validar los comportamientos positivos de tus hijos? Mándame un mail o déjamelo en comentarios.

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