¡Límites sí! pero sin gritos ni amenazas

Sabemos que los límites son esenciales, las normas en casa son muy importantes, ya que generan en el niño una gran sensación de bienestar, además de ser fundamentales en su educación psico-emocional.

Los límites claros tienen que establecerse antes de que el niño actúe

La clave para que los límites sean efectivos está en dar la información necesaria antes que vuestros hijos decidan cuál va a ser su conducta. Es primordial adelantarse a ello para que se puedan establecer correctamente.

La técnica de enseñar desde los gritos o desde cualquier otro tipo de violencia no es ni efectiva ni está justificada. Es normal que los padres tengan pensamientos o reacciones en momentos de estrés o enfados. Reacciones automáticas como: «Si me enfado es por tu culpa», «me sacas de mis casillas», «te vas a enterar»… Sin embargo, estos pensamientos hablan más de los padres que de los hijos.

El castigo no es la solución

Una de las preguntas que debemos hacernos es, ¿son los hijos responsables de cómo gestionan los padres sus emociones?

¿No son los padres los que deciden sus propias reacciones?

Tal vez, se deba analizar y preguntarnos con serenidad como padres:

  • ¿Cómo me educaron a mí? ¿Me educaron a través del castigo?
  • ¿Quiero hacer lo mismo?
  • ¿Estoy ayudando a mis hijos a calmarse y a resolver sus conflictos con tranquilidad?
  • ¿Tengo reacciones de forma automática y sin control?
  • ¿Necesito herramientas para trabajar mis emociones?

Límites desde el cariño y respeto

La paternidad es algo dinámico que cambia y se debe adaptar a los nuevos procesos de aprendizaje, que van surgiendo en el día a día, en la relación con los hijos.

Para ello, el adulto tiene que ser responsable y manejar sus emociones y sus acciones sin reaccionar sino respondiendo ante las conductas de sus hijos.

Nunca es tarde para revisar los estilos educativos. Tienes que tener en cuenta que no hay una sola forma de ver las cosas. Ellos piensan y necesitan, así como también deben expresarlo. Sé flexible y respetuoso.

No se trata de imponer, se trata de poner límites a tiempo antes de que actúen dándoles la información que necesitan con antelación

Recuerda que ser empático, cariñoso y respetuoso contigo mismo y con tus hijos es la clave para su educación y su bienestar psico-emocional. Llevar a cabo todo esto cada día, entraña bastante dificultad y requiere un entrenamiento para ir ganando consciencia poco a poco de las emociones que surgen en la interacción diaria con los hijos.

Respeto y admiro a cada padre y madre que hacen lo que saben desde el amor más incondicional y eso me hace estar de forma incondicional para ayudarles en todo lo que pueda. Existen técnicas como el Mindfulness o la Terapia de Aceptación y Compromiso, que pueden ayudar durante la crianza, si quieres saber más, no dudes en consultarme.

 

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