Mi hijo/a no me habla: ¿qué hago?

Lo más importante que debemos saber y, sobre todo, comprender es que en un preadolescente esta actitud es bastante frecuente. Están atravesando una etapa de búsqueda de identidad en la que no les gusta nada los interrogatorios y parece que todo lo que hacemos les sienta mal, es normal.

Pero, es inevitable, sentirnos mal e intentar pensar y buscar el origen de ese comportamiento. Por lo que en el post de hoy, os voy a dar una visión general de lo que puede estar pasando y algunos tips para saber cómo actuar ante este tipo de actitudes. Sin embargo, es importante que si estos comportamientos y actitudes son muy frecuentes y si, sobre todo, afecta a la convivencia en familia, no dudes en consultar a un profesional.

¿Necesitas ayuda?

Causas de este comportamiento:

  1. Defender de repente y en exceso su intimidad.
  2. Miedo a que no estemos de acuerdo con lo que opina.
  3. Conflictos internos en los que quieren decidir por sí solos y tomar decisiones.
  4. No está dispuesto/a a oír los gritos de los padres porque creen que han hecho algo que no es correcto.

¿Qué se puede hacer?

  1. Muchas veces la clave es aceptarles incondicionalmente para que se sientan comprendidos y escuchados, no juzgados ni criticados.
  2. No tomarlo como algo personal que no nos hablen. Si son adolescentes o pre adolescentes, lo normal es que se les pase.
  3. Cuando los hijos hablan hay que aprender a escucharles, preguntarles para que se expliquen bien, demostrándoles máximo interés. A veces, respondemos demasiado rápido, utilizamos miradas de desaprobación… Recordemos que cuanto menos hablemos nosotros, más hablarán ellos.
  4. No debemos gritarles ni hablarles sin respeto.
  5. No está demás utilizar el sentido del humor.
  6. En algún momento se les puede pedir  que se sienten con nosotros  y aceptar si nos dicen que no.
  7. Mantener la comunicación abierta permanente y la oportunidad de aprender nuevas formas de escuchar de forma activa y respetuosa.
  8. Ponerse en los zapatos de los hijos. Intentar comprender en qué momento están a nivel emocional.
  9. Es bueno convertirse en un oyente pasivo, simplemente sentarse a su lado y esperar a que surja la oportunidad.
  10. Es bueno hacer preguntas que inviten a hablar y que nuestra curiosidad sea sincera.
  11. Es fundamental que se sientan queridos de forma incondicional y que se les escucha cuando tienen ganas de hablar y se les valora.
  12. Deben sentir que su hogar es un espacio seguro donde pueden crecer siendo quienes son.
  13. Es importante promover su autonomía y que expresen sus pensamientos, sus emociones y sus opiniones porque siempre son tenidas en cuenta.

Paciencia, comprensión y tiempo con ellos. La preadolescencia y adolescencia es una etapa fundamental para su desarrollo y nuestra misión es acompañarles en el proceso desde la empatía y el respeto.

¿Tienes dudas? Déjamelas en comentarios.

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2 comentarios

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  1. Mar
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    En el final de tu texto hablas de acompañarlos desde la empatía y el respeto. Pero y ¿qué hacer cuando tus hijos sólo lo exigen cuando se trata de ellos y por el contrario se dirigen a sus padres de forma irrespetuosa y nada empática?

    Los padres somos los adultos y se supone que debemos estar ahí para todo, pero a veces tengo la sensación de que los que escribiis sobre estos asuntos os olvidais de que los adultos también sufrimos por su incomprensión.

    1. Katia Aranzábal
      Reply

      Sí, hay que establecer límites es esa la base de una regulación psicoemocional ajustada pero no es incompatible hacerlo con empatía, cariño y respeto. En mi blog tengo muchos artículos de ello pero es importante que tus hijos sean conscientes del efecto de su conducta, y a veces, es necesario una sesión para ello.

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