¿Por qué nuestros hijos mienten?

¿Quién puede decir que nunca ha mentido cuando era pequeño, o incluso que no lo sigue haciendo cuando es mayor? Con ello, no pretende justificar las mentiras pero sí dejar claro que el hecho de los niños mientan no les convierte en niños problemáticos. Existen excepciones, como cuando esas mentiras se llevan al extremo y afecten enormemente a su vida y a las de su entorno.

Al igual que pasa con las conductas inadecuadas -la mentira podría categorizarse dentro de este área- es necesario entender qué es lo que les lleva a mentir.

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Las razones de la mentira

Las razones por las que un niño o una adolescente miente son las mismas por las que mentimos los adultos:

  • Se sienten en una encrucijada sin salida.
  • Tienen miedo de nuestro castigo.
  • Temen nuestro rechazo.
  • Sienten alguna amenaza.
  • Simplemente creen que así será más fácil.

Normalmente, cuando un niño o un adolescente miente, entendemos que su autoestima está resentida. Es decir, mienten porque consideran que no son suficientemente buenos tal y como son, o quieren parecer mejor de lo que son.

En ocasiones, cuando el niño es muy pequeño puede no diferenciar bien entre la fantasía y la realidad, lo que provoca que mientan de forma habitual.

¿Tu hijo/a miente frecuentemente?

¿Qué podemos hacer cuando nos mienten?

1.- No preguntemos cosas cuya respuesta ya conocemos.

No preguntes:

«¿Has ordenado tu habitación?» Ya sabes que no lo ha hecho.

Puedes decirle: «¡Aún no has ordenado la habitación! ¿Quieres que te ayude?»

2.- Es importante que busquemos soluciones, no culpables.

3.- Debemos expresar lo que nos parece cuando nos están mintiendo, pero sin decirlo abiertamente.

Por ejemplo:

«¡Es una historia buenísima, desde luego tienes muy buena imaginación!»

4.- Tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Sabemos que a los seres humanos les cuesta decir la verdad si se sienten atrapados, amenazados o tienen miedo. Por lo tanto, busquemos una forma de acercarnos a ellos y ayudarles.

5.- Tenemos que enfrentar el problema que hay detrás.

6.- No hacer caso cuando sepamos que está mintiendo y, mediante preguntas, ayudar a nuestro hijo a explorar las causas y las consecuencias del por qué lo hace. Las preguntas pueden ser muy efectivas, pero si de verdad sabemos escuchar lo que nos dicen.

7.- Respetar su intimidad si no quieren compartirla con nosotros, deberemos respetarlo para que no tengan que mentir.

8.- Quizá podamos darle una información importante que él pueda gestionar. Podemos ir incorporando herramientas positivas en su repertorio.

9.- Enseñemos a nuestros hijos que los errores son oportunidades y que no hay que ocultar los fracasos o las equivocaciones porque de todo ello se aprende.

10.- Explícales que les quieres: pase lo que pase, digan lo que digan y hagan lo que hagan.

11.- Agradece cuando te dicen la verdad, sobre todo cuando no es fácil. Explícale que le admiras porque está dispuesto a enfrentarse a las consecuencias de lo que ha ocurrido y ha dicho la verdad.

12.- No intentes controlar demasiado a tus hijos porque mentirán para poder hacer lo que quieran sin que nosotros nos enteremos.

13.- Detrás de las mentiras puede haber siempre pequeñas verdades, intenta buscarlas.

14.- Dale seguridad. Cuando el niño se siente seguro, dice la verdad en su familia. Es cuando sientan las bases de la sinceridad. Y si se le ha olvidado, debemos recordárselo con mucha amabilidad y con mucho cariño. No olvides que muchas veces el niño miente para evitar el castigo, para evitar que le digas lo que no te parece bien, lo que quiere hacer.

15.- No le juzgues, no le castigues, no a los sermones. Con ello aumentamos las posibilidades de que el niño se ponga a la defensiva y no se atreva a decir la verdad. No le critiques ni le juzgues, evítale ese dolor.

16.- No le etiquetes. Recuerda que una cosa es que tu hijo diga mentiras y otra cosa es que podamos etiquetarle como «eres un mentiroso».

No es un mentiroso, es un niño que dice mentiras.

17.- Trabaja la intimidad, la confianza, dale seguridad… Este es el mejor camino para conseguir que deje de hacerlo.

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