¿Qué son las recompensas?

Todos los padres utilizan la palabra ‘recompensa’. Sin embargo, cuando la conducta va seguida una y otra vez de una recompensa, aumenta dicha conducta. Por lo tanto, una recompensa incrementa la conducta que le precede.

Nuestro comportamiento se ve influido por estímulos o variables contextuales que ocurren antes de una conducta y también por las consecuencias que ésta tiene.

Por lo tanto se pueden manipular los antecedentes y los consecuentes que controlan la conducta, para conseguir cambios en ésta. Y se pueden utilizar para desarrollar, mantener o aumentar conductas, reducir o eliminar conductas y potenciar o debilitar dichas conductas. Un ejemplo es la ‘economía de fichas’.

¿Qué es la economía de fichas?

La economía de fichas es una técnica para modificar la conducta que resulta muy eficaz cuando se trabaja con niños. Basada en los principios del condicionamiento operante, consistente en establecer un sistema en el que el niño gane puntos o fichas cuando se comporta de una determinada manera según las reglas establecidas por los padres.

Dichos puntos se canjean posteriormente por una serie de reforzadores que son motivadores y gratificantes para el niño, como bienes, actividades o privilegios…

El elogio y la explicación concreta de lo que el niño ha hecho bien debe preceder a la entrega de las fichas.

El objetivo es fomentar, entrenar e instaurar una serie de conductas deseables y positivas, así como fomentar la motivación, a través de un sistema de reforzamiento.

Cuando los padres utilizan correctamente este sistema, cuentan con un recurso importante para enseñar nuevas habilidades al niño, generando altos niveles de motivación. Para ello hay que tener claro los objetivos, y explicárselos al niño, las conductas a trabajar, elegir adecuadamente los  reforzadores de apoyo, así como el momento adecuado de intercambio de puntos por reforzadores.

En definitiva es un sistema dinámico que requiere ajustes en su funcionamiento.

Habitualmente trabajo con los padres, para enseñarles a manejar estas herramientas, que una vez que cumplan su objetivo, iremos extinguiendo. Es decir, primero hay una fase de implantación del sistema de fichas y posteriormente una fase de extinción, mediante la retirada gradual del sistema de fichas, dejando así que el niño experimente las consecuencias naturales de sus actos. El desvanecimiento debe ser cuidadosamente planificado.

El objetivo de la eliminación del sistema de fichas es que las conductas conseguidas se mantengan mediante reforzadores naturales del entorno y no por reforzadores intrínsecos.

Si quieres conocer más de la economía de fichas o algunas pautas no dejes de seguirme en mis redes sociales, y si necesitas ayuda, ya sabes que puedes contactarme. 

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