¡¡Eres un desastre con los estudios!!, ¿Quieres cambiar esta situación?

En ocasiones, frases como ¡eres un desastre con los estudios!, ¡nada me sale bien!, se repiten sin saber las consecuencias que tienen para los niños o adolescentes, o si son ellos las que las dicen, para su propia autoestima. Por eso hoy, analizaremos que hay detrás de todo ello.

Hay etapas en las que el niño o el adolescente tiene la sensación de que no va a poder hacer nada cuando se enfrenta a una situación desagradable, a un problema, o a un examen.

A pesar de que si sea posible cambiar esa situación, evitando que salga mal, el niño o el adolescente no hace nada para obtener un refuerzo positivo.

Esto suele ser debido a experiencias previas, en las que no le salió bien y aunque en un futuro no tenga porque repetirse, mantenga la creencia de no poder hacer nada y eso les paraliza.

Hay veces que van  interiorizando frases que van oyendo, como :
!es que no se te dan bien los estudios! !eres un desastre !
!nunca acabas los deberes !

Y estas valoraciones negativas actúan como una auténtica programación.

Cuando el niño o el adolescente tiene la sensación de que va a fracasar, pueden hacerlo de tres maneras:

1-Aquellos niños que dicen que siempre suspenden y que nunca sacan buenas notas.

Que aunque en algún momento hayan vivido un fracaso escolar ante un examen, cosa que es muy normal, generalizan con el “siempre “o con el “nunca”.

2- Otras veces creen que es “la mala suerte» la que les persigue .

Y no solo en los estudios, sino en general y dicen :”todo me sale mal o nada me sale bien.”

3- Y existe otro grupo que echa la culpa de lo que les pase a ellos mismos o a los demás.

Son los que dicen “porque yo soy así», o “el profesor ha preguntado cosas que no había dicho en clase “,
Es decir a factores externos a ellos mismos ,pero inevitables.

Los niños más pesimistas tienden a sentirse más indefensos frente a estas situaciones.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a solucionar esta indefensión aprendida?

1- Las metáforas.

Las metáforas son una magnífica herramienta para cambiar la mente de los niños.

Puedes pedirle a tu hijo que se imagine que es un águila real, que ha estado metido en una jaula y que esa águila no tiene la culpa de que le hayan metido en esa jaula mucho tiempo, pero un día esa jaula se abre y el águila real no sale a volar .
Ese águila real tiene que darse cuenta que tiene unas magníficas alas  y que puede volar tan lejos como quiera porque ya está libre.

Podemos pedir a nuestros hijos que imaginen una metáfora ellos mismos. Y suelen responder muy bien a ellas, ya que él mismo se convierte en el protagonista, el protagonista de su propia historia inventada, para que comprenda que puede levantar el vuelo.

2- Descubrir de dónde vienen sus pensamientos.

Normalmente suelen tener un diálogo mental muy desmotivador  y no se suelen dar cuenta de ello  por lo que lo suelen seguir alimentando.

Una magnífica manera de desmontarlos es ver de dónde vienen esos pensamientos. Y para ello cada vez que creen que no son capaces de hacerlo o no vale la pena intentarlo, habría que averiguar si hay alguien que le haya hablado alguna vez así.

Normalmente los padres, los hermanos, los amigos o tal vez los profesores, pueden haber dicho algo que lo haya llevado a este diálogo desmotivador sobre la realidad.

El momento en que averiguan de quien han oído esas frases y que se dan cuenta que los pensamientos no son suyos, se desmonta esa estructura.

3- Entender la diferencia.

Entender que las limitaciones del pasado no tienen porque repetirse en el presente. Entender que cada situación es diferente y que ellos también son diferentes cada día. Que no se puede vivir atrapado en el pasado

Podemos plantearle las preguntas :
¿qué pasó entonces?, ¿cómo eras entonces?, ¿qué pasa ahora?, ¿cómo eres ahora?.

4- Tomar el control para resolver los problemas.

Es muy interesante plantearles problemas para que ellos busquen la solución, porque cada solución que encuentren y pongan en práctica para ver que funciona, les provocará una sensación muy importante de empoderamiento.

Dejan de tener una actitud pasiva y toman las riendas de sus decisiones.

Aquí les podemos plantear siguientes preguntas: ¿qué puedo hacer para evitarlo?, ¿qué has aprendido con esta experiencia?, ¿qué alternativas tengo?.

Lo más importante es que él comprenda que tiene el control y que las cosas pueden cambiar.

5- Y conectar con sus emociones.

El fracaso muchas veces les lleva a la desconexión con sus emociones. Podemos hacer un ejercicio muy sencillo.

Pedirle que se siente en un lugar tranquilo, delante de un espejo para que se mire intentando no pensar en nada, mirando sus rasgos.

Algunos se dan cuenta de lo alejados que habían estado de su imagen, otros ven la tristeza en esa imagen, otros sienten una gran ternura por ella…..

De cualquier forma es importante que tu hijo se reconcilie con esa persona que tiene delante del espejo.

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Si tu hij@ tiene problemas emocionales o problemas de rendimiento escolar o motivación no dudes en consultarme. Estaré encantada de poder ayudaros

 

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