La autoestima: por qué es tan importante en tus hijos

Mucho se habla de la autoestima pero, ¿qué es realmente la autoestima?. Es la valoración, normalmente positiva, que tenemos sobre nosotros mismos. Tiene que ver con el amor propio, es decir, ese amor que tenemos hacia nosotros mismos.

Cuando una persona tiene una buen autoestima no se deja llevar por los juicios de los demás, solamente le preocupan los propios, se respeta a si mismo pero sin dejar de respetar a los demás. En definitiva una persona con buena autoestima se quiere a sí misma y se siente feliz por el hecho de ser quien es.

¿Cuándo se empieza a forjar la autoestima?

La autoestima empieza a forjarse en la infancia. Los niños se ven a sí mismos según la opinión que tienen sus padres de ellos y según su visión van creando su propia autoestima.

De esta manera, si creces escuchando que eres un vago, pensarás que lo eres, lo integrarás y te comportarás como un vago. Lo mismo ocurre si te dicen que no vas a llegar a ser nadie, ni a trabajar en nada interesante porque no te esfuerzas por nada y ese acabará siendo tu diálogo y excusa el día de mañana.

Hay que saber que la autoestima se va forjando no solo en función de la comunicación verbal y de lo que dicen nuestros padres, sino también de la comunicación no verbal y de la forma en la que se relacionan con nosotros.

Por tanto, es muy importante que en la educación con nuestros hijos prestemos atención a cómo les decimos las cosas, pero también a nuestros gestos, comportamientos y acciones.

una buena autoestima se forja en la infancia

¿Cómo lograr que nuestros hijos tengan una autoestima sana y positiva?

Para que una autoestima se forje y crezca de forma sana, los niños tienen que expresar sus emociones no se pueden sentir ignorados sino acompañados y tenidos en cuenta.

La manera en que tratamos a nuestros hijos se va a convertir en la forma que se van a ver a sí mismos y la forma en la que se van a relacionar con el mundo tanto con sus amigos y con sus estudios. También la forma en que van a valorar sus capacidades, lo que opinaran del mundo… Todo eso va a ir en función de su autoestima.

Tenemos que tener claro que los hijos no deben ser tal y como a los padres nos gustaría que fueran, no podemos ni debemos proyectar nuestras expectativas en ellos.

Muchas veces, decidimos el nivel de inglés que van a tener, el deporte que les va a gustar, el estilo de ropa que van a llevar, los amigos que van a tener y nos olvidamos de quiénes son y de cuáles son sus necesidades y todo eso nos va a pasar factura. Sin embargo, no es tarde y la autoestima se puede modificar, trabajar y crecer.

No debemos olvidar que aunque les eduquemos con empatía, respeto y de forma tranquila, habrá momentos en los que la autoestima de nuestros hijos se debilite. Y es, más que nunca, cuando en esos momentos debemos estar ahí para poder ayudarles.

consejos para fomentar la autoestima en tus hijos

Consejos para ayudarles a mejorar su autoestima

1. La mejor forma de ayudar a tener unos hijos con una buena autoestima es precisamente empezar a querernos a nosotros mismos. Los padres que no se quieren, que se comparan, que se hablan mal, que aparentan ser alguien que no son… Con todo esto les vas a enseñar con el ejemplo a tener una baja autoestima. Cuando los padres se aceptan y se quieren, tal y como son, es cuando pueden ayudar a sus hijos. Los hijos se van a ver reflejados en nosotros.

2. Para que tengan una buena autoestima es esencial acompañarles con sus emociones:
– Aceptándoles tal y como son.
– Vivir el presente con nuestros hijos y disfrutar de ellos.
– Deben sentir que son aceptados tal y como son.

3. No compararles ni etiquetarles. Cada hijo es único y especial, con sus propias características, motivaciones e ilusiones. Cuando comparamos a nuestros hijos, les hacemos sentir que tienen una carencia y cuál debe ser su modelo y sus acciones irán encaminadas hacia esa carencia. Al igual que las etiquetas, que tampoco deben utilizarse. Los niños no son ni buenos ni malos, son niños: no debemos ponerles carteles.

4. Demuéstrales la sinceridad con tu ejemplo: que crezcan en un ambiente honesto, en un ambiente sincero y un ambiente coherente donde no exista la mentira.

5. En ocasiones, habrá que poner límites a otras personas. A veces cometemos el error de no defender a nuestros hijos ante los demás porque nos preocupa lo que piensen o porque nos puedan criticar.

Si el profesor le ha puesto una nota en el cuaderno y le pone que se ha quedado castigado por qué no ha llevado los deberes y que si vuelve a ocurrir le suspenderá por vago… En ese momento puedes poner en la agenda «no volverá pasar», hablar con tu hijo para que no vuelva ocurrir y desde luego también hablar con el profesor para pedirle con el máximo respeto que no vuelva a llamar vago a tu hijo.

6. Trabajar y potenciar con ellos una visión positiva de sí mismos. Debemos ayudarles a que se valoren de forma positiva, a que sepan que merecen el mejor de los tratos. De esta forma, aprenderán a ser felices sin estar pendientes de la evaluación de los demás, sin autocastigarse, sin culpabilizarse, viviendo su vida plenamente…

7. Mostrar toda nuestra dedicación hacia nuestros hijos. Ellos nos necesitan, necesitan que les escuchemos, necesitan nuestro cariño y nuestros besos, que estemos pendientes de ellos nuestras caricias… No hay mejor regalo que nuestro tiempo ellos: deben ser nuestra prioridad.

8. Ayúdales a decidir y a que expresen lo que opinan. Deja que elijan con quien jugar, a qué jugar, deja que poco a poco vayan creyendo en sí mismos y aprendiendo a tomar sus propias decisiones, sin hacer daño a nadie y, por supuesto, tampoco a sí mismos. Es importante que aprendan a expresar con libertad su opinión, sin faltar al respeto a nadie, a que decidan en función de lo que piensan.

9. Enséñales a respetar a los demás. No debemos olvidar que si nosotros criticamos a todo el mundo y hablamos mal de los demás a sus espaldas, nuestros hijos aprenderán a poner una cara delante y otra detrás, a no ser auténticos y pensarán que esto es lo normal. Tenemos que enseñarles a no juzgar, a no criticar aun cuando podáis hablar o dialogar sobre otros comportamientos, sin juicios ni críticas.

10. Ayuda a tus hijos si te lo piden. Muchas veces no tenemos claro el tema de la autonomía de nuestros hijos y creemos que acelerar esa autonomía es importante. Así, nos damos prisa en que aprendan a dormir solos, que se vistan solos, que hagan todos solos… Sin embargo, debemos estar pendientes de cómo lo hacen: no intentar acelerarlo, respetar sus ritmos y, por supuesto, estar ahí siempre que ellos lo pidan. Hay que confiar en sus tiempos. Por supuesto, no debemos adelantarnos a lo que va a pasar pero si estar ahí para acompañarles siempre que nos necesites.

11. Enséñales a disfrutar de la vida. Haz que disfruten de su casa, de su vida, de sus sueños, de sus amigos, de sus ilusiones, a que tengan motivaciones… «Yo de mayor quiero ser astronauta»;  ¡Hijo eso es muy difícil tendrás que estudiar mucho!» o » ¡Qué bien, hijo! Yo te apoyaré y te ayudaré en todo lo que pueda».

12. Ni premios ni castigos. Los premios y los castigos no trabajan a fondo la confianza, el respeto y la autoestima a la hora de educar. Los niños se acaban acostumbrando a esta forma educativa, creyendo que así funciona todo: te aplauden, te echan la culpa, te dan un premio o te dan un castigo. Esa es la forma en que la vida funciona.

13. Educarles en la cooperación, no en la competencia. Vivimos en un mundo demasiado competitivo. Es importante educarles para que respeten a los que le rodean y así mismos y que crezcan sin hacer daño a nadie.

14. Cuidado con los elogios excesivos. No debemos hacer que nuestros hijos generen la necesidad de sentir aprobación constante, por supuesto el valorar sus conductas y validarlas es importante pero asegúrate de hacerlo desde el corazón.

Lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es enseñarles a quererse a sí mismos. Cuando eso ocurre, se convierten en adultos luchadores que saben levantarse si se tropiezan, que no culpan a los demás, que siguen adelante y siempre encuentran nuevas motivaciones. Además nunca pierden los nervios, son responsables y se sienten bien siendo tal y como son.

¿Te ha gustado el artículo? ¿Crees que tus hijos tienen problemas de autoestima? Déjamelo en comentarios o si prefieres puedes ponerte en contacto conmigo.

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