«Está todo el día enfadado y gritando» Tips para controlar la ira de los niños

La ira es una emoción que los niños pueden sentir en ocasiones y más cuando son pequeños. Conocer por qué se produce y qué la provoca puede ayudarnos a enseñarles a controlarla.

¿Qué es la ira?

La ira es una emoción primaria, una emoción básica y una de las más frecuentes que podemos ver en niños y adolescentes.

Dentro de la familia de la ira podemos hablar de rabia, enfado, rencor, furia, cólera, odio, tensión, indignación, agitación, exasperación, irritabilidad, violencia, celos, envidia, o impotencia entre otros.

La ira se caracteriza por sentimientos subjetivos, que tienen diferente intensidad; desde una molestia, una pequeña irritación, hasta una rabia muy intensa.

¿Qué provoca la ira?

  1. Las situaciones que ocurren que no son como queremos.
  2. Cuando alguien nos trata de una forma que pensamos que no nos merecemos.
  3. Ante situaciones injustas que atentan contra nuestra libertad o nuestros valores.
  4. Ante abusos verbales o físicos.
  5. Cuando otros niños o jóvenes les molestan o les bloquean.
  6. Cuando alguien les descalifica

¿La ira es una emoción legítima?

La ira, como todas las emociones, es necesaria ya que las emociones no son buenas ni malas, simplemente existen y tienen una finalidad. Todas ellas son necesarias en la vida.

La ira nos enseña a defendernos de los que nos pueden hacer daño.

¿ Qué ocurre cuando esta emoción les invade?

  1. Les incapacita para todos los procesos lógicos cognitivos.
  2. Les impide razonar de forma eficaz y adecuada.
  3. Les impide dar una respuesta adaptativa.
  4. Activa los mecanismos de autodefensa.
  5. Puede dar lugar a comportamientos agresivos y puede dar lugar a comportamientos violentos.
  6. Repercute en la relaciones con los demás.
  7. Repercute en la salud.

¿Cómo se puede responder ante la ira?

Existen tres respuestas posibles:

  • Responder agresivamente.
  • No responder: respuesta pasiva.
  • Responder correctamente o respuesta asertiva una vez que hemos regulado la ira.

La forma adecuada de responder es la asertiva, ya que tanto la respuesta pasiva o la agresiva producen consecuencias muy poco deseables.

La respuesta pasiva favorece la agresividad, ya que produce una acumulación de ira contenida, que no se ha expresado de forma adecuada.

La respuesta agresiva empeora la situación, ya que la agresividad provoca como respuesta más agresividad, incluso violencia y venganza.

¿Cómo podemos ayudarles a regular la ira?

1- El distanciamiento temporal.

Es importante que comprendan que debe pasar un tiempo desde que se produce el estímulo, es decir la situación que provoca su enfado, hasta que se produzca una respuesta a dicha provocación.

Es importante que aprendan a “no reaccionar» sino a “responder” desde la calma.

Este distanciamiento temporal les permite valorar objetivamente lo que ha pasado.

Y en ese distanciamiento temporal, que puede ser desde unos minutos hasta unos días, podemos nosotros en casa, ayudarles a elaborar el proceso.

Podemos hacerlo enseñándoles a:

  • Darse cuenta de la ira y el enfado que están sintiendo.
  • Ponerle nombre a esa emoción y ver su intensidad.
  • Expresar  como se sienten, es muy importante que hablen de sus emociones.
  • Darse cuenta de la importancia de la regulación emocional y de no dejarse llevar por ella.

En todo ese proceso los padres pueden acompañarle, ya que esto requiere un aprendizaje y el entrenamiento en casa de todas estas fases, ante una emoción será fundamental desde pequeños.

2- Aceptar la responsabilidad en el conflicto.

Deben aceptar y analizar cuál es nuestra responsabilidad en lo que ha pasado.
Tenemos que enseñar a nuestros hijos a que se pregunten: ¿He actuado de una forma correcta?, ¿podría haberlo hecho de otra manera?, ¿podría haber actuado de forma que mi amigo no me hubiera hablado así?.

Es fundamental que se pongan en el lugar del otro y que entiendan desde donde el otro actúa y cuál ha sido mi papel en su conducta.

3- Una actitud positiva.

Una actitud positiva ayuda a que pongamos un punto de sentido del humor a la situación.
El humor es una buena vía de escape para aplacar las emociones negativas.

Si nos damos cuenta el humor nos permite distanciarnos de las situaciones, verlas con una perspectiva más objetiva, tener una perspectiva más global y
nos convertimos en espectadores de la situación. Y eso da lugar a una autocrítica positiva.

4- Entrenar la Resiliencia

La actitud positiva en las situaciones difíciles es lo que entendemos como RESILIENCIA, es decir, la capacidad de superar las adversidades.

5- La reestructuración cognitiva.

Si nuestros pensamientos no se ajustan a lo que ha pasado, a la realidad, eso dará lugar a una percepción distorsionada de lo que ha pasado y eso dará lugar a sentimientos y emociones que no son adecuados.

Cambiando nuestros pensamientos reducimos nuestra ira. Cambiando nuestras creencias, regulamos nuestra ira.

Podemos plantearles preguntas como, «¿realmente todo va tan mal?, ¿es cierto que siempre te pasa a ti o solo algunas veces?, ¿realmente no puedes soportarlo?».

6- Reencuadre y resolución.

Nos tenemos que sentar para enseñarles a analizar los conflictos, para que ellos mismos encuentren una solución satisfactoria, primero con nuestra ayuda y luego sin ella.

Es importante plantear siempre varias soluciones, varias alternativas y pensar en alto sobre las ventajas y los inconvenientes de cada una, para elegir la mejor.

7- Respira y relájate.
Podríamos trabajar desde pequeños, con ellos, a través del juego y con nuestro ejemplo, la importancia de la respiración en la relajación.

La respiración consciente nos lleva a la relajación y la relajación hace que baje el ritmo cardiaco, que se regule la presión arterial. Además mejora el aporte de oxígeno al cerebro, el riego sanguíneo, reduce la tensión muscular, y reduce los niveles de adrenalina y noradrenalina. La relajación aumenta la vasodilatación, reduce el nivel de grasa y colesterol en sangre, aumenta la producción de leucocitos, y aumenta las defensas y el sistema inmunológico.

CLAVES  en la regulación de la ira.

El tipo de vínculo que establece el niño con sus padres, como las figuras que le dan más seguridad y amor, será la pauta que cuando crezca  le permita regular sus conflictos emocionales, es decir su regulación emocional.

Si el vínculo de apego ha sido un apego seguro, el niño sentirá y expresará sus emociones de forma adecuada y de esa forma se evitará las expresiones de agresividad y los comportamientos disruptivos.

En el apego SEGURO los padres tienen la capacidad de:

  • Animar e interactuar siempre con el niño.
  • De ser sensibles a sus señales emocionales.
  • Y tienen las habilidades para apaciguar y modificar las conductas de los hijos.

Si el niño tiene un vínculo de apego INSEGURO:

  • El niño reducirá la expresión de sus necesidades.
  • Expresará poco sus afectos y sus emociones.
  • Tenderá a desconectarse de lo que siente.
  • Tendrá dificultades para desarrollar estrategias para regular sus emociones.

No olvidemos que el mantenimiento de ese vínculo seguro debe continuar desde que el niño nace, durante todo su crecimiento y desarrollo.

El vínculo seguro es la mejor forma de controlar la ira y evitar la violencia. 

¿Quieres conocer más sobre la gestión de las emociones y como conseguir un apego seguro con tus hijos?. Consulta mis redes sociales donde cada día publico consejos y si tienes dudas sobre como mejorarlo en tu familia puedo ayudarte, contáctame.

Dejar un comentario

Tu email no será publicado.