¿Sabes que temperamento tiene tu hijo?

El temperamento determina en gran medida la manera en la que el niño se expresa en el mundo, la manera en la que se abre al mundo y participa en él. Por supuesto, nadie tiene un solo temperamento y cada niño refleja diferentes aspectos de otros temperamentos pero normalmente uno de ellos es el predominante.

Cada niño es único, igual que cada adulto, y no existen dos niños iguales.

Por eso, a veces, no es fácil reconocer muchos de los rasgos que definen el temperamento, pero si puede ser interesante estar familiarizado con ellos. Hay rasgos que tienen facetas positivas y negativas, facetas fáciles de llevar y otras difíciles de integrar. Por lo que es importante importante reconocer los aspectos positivos de cada carácter, para conocer también sus sombras y para conocer cómo puede complicarse su emocionalidad o su comportamiento y por lo tanto para tener más información y poder ayudarle.

Cada niño tendrá una mezcla de dos o tres temperamentos pero siempre habrá uno que predomine.

Veamos cuáles son los cuatro temperamentos y como se manifiestan en los niños.

1- Niños con un temperamento sanguíneo.

El niño con un temperamento sanguíneo es el prototipo de todos los niños. Es el típico niño alegre, juguetón, risueño, que se ríe y se entretiene con cualquier cosa. Son niños ágiles, rápidos que da la impresión de estar siempre en movimiento, suelen ser niños con muy buena motricidad. Son niños que están leyendo y al momento siguiente están ayudando a un compañero y al momento siguiente, estarán mirando como entra una mosca por la ventana.

Tienen dificultades para concentrarse por lo que pueden ser molestos en clase, incluso se les puede atribuir trastornos de la atención. Cambian a menudo de juegos. Su imaginación es ilimitada. Prueba nuevas posibilidades en cada juego. Inventa juegos con el material que tenga disponible. Le gusta el ritmo y eso suele llamar la atención. Se puede enfadar con facilidad pero no es rencoroso. Se relacionan bien con los demás. Duermen bien pero tienen sueño ligero o se despiertan muy temprano. Le encantan los cambios cuanto más cambios mejor. Se aburren fácilmente de las cosas y  son extrovertidos.

Muchas veces, esos niños están muy sobre estimulados y sobre activados y les cuesta gestionar estas situaciones y no saben parar. Por eso, es importante educarles con calma, con autoridad y poniéndoles límites claros que les ayuden a frenar. Muchas veces necesitan de nuestra paciencia. Reírse está bien pero si no paras de reír tienes un problema. Lo mismo ocurre con chillar o con tirar los juguetes por toda la habitación, por ejemplo.

Pueden no tener un freno interior que les permita desarrollar momentos de calma para jugar o leer un libro. Si el niño sabe parar y estar tranquilo, entonces hay que diferenciarlo y comprender  que los momentos de falta de control son debidos a un exceso de información que les satura y les sobre activa.

2 Niño con temperamento melancólico.

Podría ser el prototipo un niño alto, delgado, con expresión triste, que le gusta pasar desapercibidos, para soñar y pensar en sus fantasías. Suelen ser callados e introvertidos. Suelen ser serios profundos y muy sensibles. No están predispuestos al movimiento. Les encantan los cuentos. Suelen ser susceptibles y les cuesta reírse de sí mismos. Suelen ser muy reflexivos darle muchas vueltas a las cosas y a veces muy rumiativos.

Se preocupan a menudo por todo. Por eso, debemos tener cuidado con la información que le damos y en cómo se la damos. Les suele gustar analizar y desmenuzar toda la información que reciben no se les escapa nada. Reaccionan muy bien ante un comentario tranquilo, cuando han tenido alguna conducta poco apropiada, y son muy conscientes de lo que han hecho.

No es aconsejable castigarles ya que esto hará que se hundan con facilidad. Son niños fieles que necesitan confiar y sentirse seguros. Suelen ser disciplinados. Disfrutan de la estética y de la belleza. Suelen ser reservados y les cuesta hablar de sus emociones.

Tenemos que entender que la empatía con ellos es muy importante para que sientan siempre el amor incondicional de los padres y eso ayude a que crezcan sintiéndose seguros.

Les gusta jugar solos con sus propias fantasías. Cuando van creciendo les preocupan todos los temas y buscan explicaciones a todo lo que ocurre a su alrededor.

Les cuesta dormirse porque tienen muchos pensamientos y emociones pendientes de todo lo que ha pasado durante el día. Debido a que son niños muy sensibles no conviene que les hagamos partícipes de nuestros problemas o de los dramas que puedan ver en televisión.

3- Niño con temperamento colérico

Un niño con temperamento colérico, es un niño con una enorme energía y vitalidad. Siempre está creando, haciendo, organizando.

Sus ataques de furia y sus enfados suelen ser explosivos. Aún cuando están calmados, es difícil ignorarlos. Se suele decir que son niños con carácter.

Son rápidos y energéticos. Suelen ser líderes y saben motivar. Saben los pasos que hay que dar para alcanzar un objetivo.

Se apasionan con las cosas. Les encanta ayudar, arreglar y organizar. Suelen ser empáticos y compasivos, por eso, son buenos líderes.

También les gusta estar a solas, son muy independientes. Necesitan desconectar y calmar su cabeza sobreactivada. Son rápidos porque su cabeza va a toda velocidad y un poco impacientes. Les gusta descubrir las cosas ellos solos y sin ayuda.

Suelen ser impulsivos inquietos los cuales hace en general intensos.

Es fácil que se les etiquete con TDA-H conviene investigarlo a fondo cuando ocurra. Un niño con tanto fuerza y energía que requiere mucha atención y mucha educación.

Les cuesta aceptar los límites y perdonar. No son corredores de fondo, no les interesan los proyectos a largo plazo, porque van perdiendo interés pero si funcionan de forma óptima, a corto plazo.

Se concentran con facilidad pero una vez que han visto y han entendido lo que tienen delante pierden el interés a no ser que haya algo que les motive para seguir adelante. Suelen ser muy madrugadores. Pueden llegar a sobre activarse o sobre estimularse por eso es importante educarles para que aprendan a encontrar sus momentos de pausa y calma.

En su educación requieren paciencia, conexión y límites. Necesitan aprender a través de los límites y de las consecuencias naturales. Suelen ser muy intensos emocionalmente y dado que no es fácil manejar esas emociones, sus bolas tienden a explotar en los momentos menos oportunos.

Es importante aprender a tener herramientas para sacarles de los bucles de sobreexcitación en los que se meten ellos solos.

4- Niños con temperamento flemático.

El Temperamento flemático se presenta en un niño comilón por antonomasia, que suelen ser tranquilos. Aunque son muy listos no hay muchas cosas que les interesen y nunca tienen prisa.

Suelen ser flemáticos, tranquilos, pacíficos y lentos. Puede que empiecen a andar y hablar un poco más tarde. Son niños felices.

Le suele gustar el orden y suelen ser perfeccionistas. Les gusta sistematizar, colocar, ordenar.

Tienen una capacidad extraordinaria de fijar la atención, no se les escapa nada.

Les gusta la rutinas, ya que les dan calma. No suelen ser espontáneos ni tener iniciativa. No les va a correr, saltar, o trepar.

Dicen que las aguas quietas corren profundas efectivamente hay mucho debajo de su superficie. Aunque parecen tranquilos se pueden enfadar, cuando menos lo esperas, por algo que no sea demasiado importante. Deja que exprese y se calmara enseguida para volver a su reposo.

Suelen tener buena memoria y ser muy reflexivos. No le van los grupos pero son compañeros bien valorados. Los niños confían en él, no se suele implicar en peleas ni en conflictos. Tiene una gran capacidad para disfrutar intensamente de todo lo cual les permite desconectar fácilmente de la realidad.
A veces eso hace que sospechan que sea un TDA y conviene diferenciarlo .

También pueden tardar un poco más en aprender a leer y escribir, no les gusta que les presionen. Intentar animarle para que sea más rápido, les confunde mucho, se necesita tener paciencia para poder educarle bien.

Tal como he dicho en esta breve «caricatura» de los cuatro temperamentos clásicos, ninguno de ellos se presenta en estado puro y muchos de ellos confluyen en cada niño. Saber esto te ayudará a observar esos rasgos y a tener más pistas y más información, para que puedas responder y acompañarle mejor en su crecimiento y su maduración.

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