Juegos y ejercicios para trabajar la atención con nuestros hijos (PARTE I)

¿Qué aspectos debe tener un niño atento? ¿Sabríamos reconocerlo? Después de trabajar la atención consciente y la concentración, y tras varias sesiones tanto con niños y como con adolescentes, observo que la atención plena les permite estar más descansados, ser más positivos y no tener, apenas, estrés.

Si vamos a trabajar la atención consciente con los hijos, el primer paso es comprender nosotros mismos que nuestros pensamientos, nuestros recuerdos y nuestras emociones son pasajeras. Cuando tenemos una reacción provocada por una emoción (un grito tras enfadarnos, llorar porque estamos tristes…) sería bueno dar un paso atrás y poner un poco de espacio entre nosotros y esa emoción, respirar hondo y con ello poder ver con claridad qué es lo que realmente está pasando. Y es que, con perspectiva, podremos ver mejor y responder de forma más adecuada ante dicha emoción. Esta lucidez, que nos provoca esta distancia, es una de las herramientas que vamos a ir adquiriendo cuando trabajamos la atención.

Cuestiones a tener en cuenta para trabajar la atención:

  • Todos crecemos como personas y este crecimiento es un proceso que evoluciona con el tiempo.
  • Para poder practicar la atención consciente tiene que haber motivación y un poquito de disciplina.
  • Debemos entender que todas las cosas tienen una naturaleza cambiante.
  • Todo lo que hacemos tiene consecuencias.
  • Recuerda: estamos conectados con los demás y con todo nuestro entorno.

Trucos para trabajar la atención con nuestros hijos:

Vivir desarrollando y trabajando la atención no es una característica con la que nacemos, sino un proceso que tenemos que trabajar también con nuestros hijos. Debemos tener en cuenta que es muy difícil que los niños puedan estar concentrados y lograr estimularles para trabajar la atención si están cansados, si tienen hambre, si están desbordados o sobrecargados de deberes.

De esta manera podemos decir que:

  • Existe una conexión entre la atención y la comida. Así, si antes de hacer los deberes les damos una buena merienda o comen bien, les ayudará a concentrarse mejor.
  • Existe una conexión entre el sueño y la atención. Por tanto, no intentemos que trabajen su atención cuando tienen sueño.
  • Lo mismo ocurre si tienen muchos deberes, que pueden debilitar su capacidad de atención y de concentración.
  • Aplicar el sentido del humor. 

En el momento que cubramos estas necesidades y los niños estarán descansados y bien alimentados estarán preparados para aprender a trabajar su atención.

En primer lugar, no podemos olvidar que cuando les digáis a vuestros hijos que vais a trabajar con ellos la atención se van a reír de vosotros. Tampoco podemos olvidar que no podremos enseñar nada que no hayamos vivido nosotros primero. Por lo tanto, tendremos que trabajar nosotros nuestra atención primero.

Hambre, sueño o estrés no ayuda a la concentración

Tres ejercicios para mejorar la atención de nuestros hijos:

Ritual de las mañanas

Cada mañana cuando estamos a punto de salir con nuestros hijos con la mochila en la espalda y nosotros con las llaves del coche en el bolsillo, podemos respirar juntos varias veces, profundamente.

Este ritual tan sencillo supone que nuestra salida va a ser diferente y nuestra perspectiva, sin que nos demos cuenta, va a cambiar.

Si queremos trabajar la atención con nuestros hijos tendremos que hacerlo:

  • De forma sencilla.
  • De forma divertida.
  • Con sentido del humor.

La botella de cristal

Nos sentamos con nuestros hijos en la mesa y ponemos en medio una botella de cristal llena de agua. Les pedimos que miren a través de ella y que nos digan que ven al otro lado.

Tras este experimento abrimos la botella y le echamos un poco de bicarbonato y la sacudimos.

Volvemos a decirles que miren a través de ella y les preguntamos:

¿Qué es lo que ocurre? ¿Podéis ver lo que hay al otro lado de la botella?

Le explicaremos que el bicarbonato al igual que los pensamientos y las emociones que ocupan nuestra cabeza, enturbian nuestra mente y no nos dejan pensar con claridad. El estado natural de nuestra mente debe ser como el agua un estado de calma y claridad con el que podremos encontrar las respuestas adecuadas.

Al cabo de unos minutos, volvemos a centrar nuestra atención en la botella y… ¿Qué ha pasado?

Pues que cuanto más dejemos reposar el agua, más bicarbonato se irá al fondo y más clara se volverá.

Les debemos decir que lo mismo pasa con nuestras mentes. Cuanto más nos relajamos y más respiramos profundamente, más se asientan nuestros pensamientos y nuestras emociones y podemos ver con claridad realmente a nuestra mente tal y como es.

La mente del principiante

Este último ejercicio debe ir ligado al anterior. Cuando terminemos el experimento de la botella, les pedimos a nuestros hijos que realicen tres respiraciones profundas. Llenando el abdomen de aire, después el pecho, manteniendo dos segundos el aire. A continuación, debe expulsar el aire profundamente vaciando todo el pecho y el abdomen.

Este proceso lo tenemos que repetir 10 veces. Seguidamente, les preguntamos cómo se sienten.

Hay que tener en cuenta que la mente de nuestros hijos es curiosa, abierta, infantil… A esta mente se le llama ‘la mente del principiante’, ya que los niños tienen esa naturaleza y nosotros la tenemos que ir adquiriendo poco a medida que vamos trabajando nuestra atención y nuestra conversación.

¿Te ha gustado el artículo? ¿Quieres más ejercicios para trabajar la atención con tus hijos? Déjamelo en comentarios.

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