Juegos y ejercicios para trabajar la atención con nuestros hijos (PARTE II)

«Katia, mi hija está haciendo los deberes y se despista con nada», «el profesor me dice que no atiende en clase»… La atención y concentración es una de las grandes preocupaciones de los padres. Y es que el mundo lleno de estímulos y distracciones en el que vivimos puede llevarnos a niños pero también a adultos a distraernos con suma facilidad. Sin embargo, tengamos claro que la capacidad de concentración es como un músculo que podemos trabajar.

En mi anterior post sobre la atención y concentración de nuestros hijos ya os daba una serie de tips a tener en cuenta para ayudarles a estimularla. Y hoy, os traigo la segunda parte de ‘Juegos y ejercicios para trabajar la atención con nuestros hijos’. Tres actividades de carácter Mindfulness que podemos hacer en familia y que nos ayudaran poco a poco a trabajar la atención plena.

Tres actividades para trabajar la atención con nuestros hijos

¡¡Burbujas!! Somos burbujas en el espacio

Nos sentamos en el suelo y cada uno dibuja un círculo imaginario alrededor suyo en el suelo. Ese círculo es una burbuja imaginaria que no se puede romper sin nuestro permiso y que puede hacerse muy grande incluso enorme hasta que, por ejemplo, quepan dentro muchísimas personas o puede hacerse muy pequeñita.

Cada uno puede hacer muy grande su burbuja o muy pequeña, como quiera.

Después nos sentamos en el suelo, cruzamos las piernas e imaginamos que nuestra burbuja es enorme y extendemos los brazos tratando de sentir los bordes de nuestra burbuja, de nuestra gran burbuja. Seguidamente, acercamos los brazos mucho el cuerpo e imaginamos entonces que la burbuja se está haciendo muy pequeña. Podemos hacerla tan grande o pequeña, como queramos. Y además nuestra burbuja siempre está ahí y nadie absolutamente nadie puede romperla.

Podemos imaginarla llena de corazones, de estrellas… Podemos meter dentro a alguien de nuestra familia, amigos incluso nuestros juguetes favoritos, chuches e incluso una tarta. Lo que o quien nosotros queramos puede estar dentro de nuestra burbuja.

Y es que cuando estamos dentro, estamos bien, a gusto… Por tanto, cuando estemos preocupados siempre podemos volver a ella para sentirnos tranquilos y relajados. 

Luego vamos a acercarnos de dos en dos y vamos a explorar la burbuja de la persona que tenemos delante, como nuestra madre o nuestro hermano… Acercamos las palmas de las manos a ellos pero sin tocarlos, podemos hacer lo mismo con los brazos o las piernas, siempre y cuando no nos toquemos.

Este ejercicio es muy divertido y nos ayuda a tomar conciencia corporal de nuestro espacio, de nuestra frontera corporal, de la burbuja que siempre nos acompaña y que es nuestro espacio seguro. Y a su vez, nos ayuda a trabajar la autorregulación, respetando el espacio de los demás.

Podemos ir incorporando poco a poco la nueva información pudiéndolo repetir las veces que queramos.

actividades de relajación en familia

El estiramiento de la estrella de mar

Hay veces que a los niños le resulta difícil estar tranquilamente sentados, sin hacer nada. Simplemente estar acostados boca arriba y relajarse. En estos casos, practicar la respiración consciente es una rutina magnífica para relajarles. El ejercicios de ‘el estiramiento de la estrella de mar’ es ideal para practicar la consciencia de la respiración. Vamos a ello:

En primer lugar debemos explicarles que las estrellas de mar tienen cinco brazos y están unidos en el centro. Y desde allí hacen todos sus movimientos. Les comentamos que también las personas, muchas veces, podemos hacer las cosas desde nuestro centro como es el caso de respirar. 

Después nos tumbamos en el suelo boca arriba y nos estiramos como una estrella de mar, imaginando que nuestros brazos, piernas, cuello y cabeza son como los de una estrella de mar.

Entonces, llenamos de aire profundamente la tripa, el pecho, es decir, todo nuestro centro y notamos como el aire va llenando nuestros brazos, nuestros cinco brazos como si fuéramos una estrella imaginaria de mar, se expande por las piernas y el cuello. A continuación, expulsamos el aire relajándonos y dejando que nuestro cuerpo (pies, piernas, brazos, cuello, cabeza…) descanse cada vez más profundamente en el suelo. Teniendo la sensación como si nos fuéramos hundiendo en el suelo, porque pesamos más y estamos mucho más relajados. 

Volvemos a inspirar y a llenarnos de aire y estiramos las piernas, brazos, cuello, exhalamos y soltamos toda la tensión para hundirnos poco a poco en el suelo.

Podemos repetir el ejercicio del estiramiento de la estrella de mar, varias veces, dejando, así, el cuerpo descansado y muy relajado. 

Tic, tac

Aquí nos sentamos cada uno en un cojín en el suelo con los ojos cerrados. Y empezamos a inclinarnos de un lado al otro, teniendo conciencia de la sensación de ese movimiento y de cómo se mueve nuestro cuerpo en el espacio.

Empezamos con la espalda recta y, después, lentamente movemos el cuerpo, sin levantar el culo del suelo, hacia la derecha, pasando por el centro y hacia la izquierda, lentamente. De una forma sosegada, tranquila, regular…

Podemos pensar que nos movemos con el ritmo de un reloj: “tic tac «, de derecha a izquierda como un reloj, hasta que finalmente nos paramos en el centro. Y así podemos sentir como en nuestro centro estamos estables. Tomando, de nuevo conciencia, de nuestro centro.

Debemos tener en cuenta que sea cual sea el ejercicio que practiquemos con ellos, veremos que prestar atención al movimiento del cuerpo, a la respiración o al estiramiento produce una sensación muy agradable muy placentera. Y con ello sin apenas darse cuenta irán tomando conciencia de su cuerpo y trabajarán su atención.

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