«¡Es que esto se me da fatal!». Herramientas útiles para afrontar los problemas y las dificultades

Los niños y los adolescentes tienen una sensación subjetiva de no poder hacer nada frente a los problemas o una situación o a algo desagradable, a pesar de que existan posibilidades y oportunidades reales de cambiar esa situación y de evitar esas circunstancias desagradables, bien obteniendo un resultado positivo o bien obteniendo un refuerzo.

Esto se debe a experiencias que el niño ha tenido con anterioridad en las que no pudo controlar el resultado. Y entonces aprendió que no puede hacer nada y aunque se presente una situación parecida y tenga oportunidad de actuar para cambiar las cosas, creerá que no podrán hacer nada al respecto.

Muchas veces esto es debido a valoraciones negativas que los niños han interiorizado a largo de su corta vida. No me se me dan bien los estudios!!!,  no soy buena en los deportes!!!,  nunca acabo lo que empiezo!!!!

Y nos lo creemos porque lo hemos oído a nuestros padres, profesores, amigos, hermanos …..y lo hemos interiorizado y eso nos paralizará y hará que no nos pongamos en marcha.

¡¡Como no soy buena en los estudios no haré ningún esfuerzo para estudiar ni para probar!!

¿Qué es lo que piensa nuestro hijo cuando se siente totalmente indefenso ante una situación?

1- Siempre suspendo o nunca saco buenas notas.

Esto lo piensan siempre que se enfrentan a un nuevo curso de forma permanente.

2- Todo me sale mal o nada me sale bien.

Aquí se refiere a la buena o la mala suerte que nos invade de forma ajena a nosotros.

3- La culpa es del profesor o es que yo soy así.

Aquí los resultados buenos o malos los atribuyen normalmente a los otros como culpables. Es decir, los niños o adolescentes pesimistas frente a un problema, se creen sin defensas y se sienten incapaces de superarlo.

¿Y como llegan a adquirir los niños este tipo de pensamientos?

1- Por las respuestas que observan, en sus padres, según sean más optimistas o pesimistas en sus observaciones.

2- Según el tipo de crítica que reciba de los adultos y de las etiquetas que les pongan.

3- Según el tipo de experiencia y el impacto emocional que hayan tenido en él.

¿Qué herramientas podemos enseñar a nuestros hijos para ayudar a resolver problemas y para que no se sientan indefensos ante ellas?

1- Cambiar su mente con metáforas.

Las metáforas son una herramienta maravillosa que cambia los patrones mentales, primero a nivel subconsciente y luego a nivel consciente.

Por ejemplo, podemos pedir a nuestro hijo que se imagine que es un pájaro y que lleva mucho tiempo metido en una jaula.

Este pájaro no tiene la culpa de haber estado ahí, pero el día que le abren la puerta de la jaula, el pájaro no intenta salir porque ni siquiera se ha dado cuenta que tiene alas, que le permitirán volar muy lejos y ya no está atrapado.

Este tipo de metáforas reflejan muy bien la realidad y el niño sin darse cuenta se convierte en protagonista y se convierte en ese pájaro que entiende perfectamente la situación que ocurre, cuando abren la puerta de la jaula.

2- Averigua el origen de sus pensamientos.

Normalmente los niños o adolescentes que se sienten incapaces de resolver una situación, viven un diálogo interno muy negativo y desmotivador  pero sin darse cuenta y sin ser conscientes de los pensamientos que tienen.

Cada vez que tu hijo descubra que cree que no puede hacer algo o no es capaz o no merece la pena intentarlo, debe intentar recordar a alguien que le hable así.

Estas palabras pueden venir de sus padres, de un hermano, de un profesor, incluso de un amigo que tenga mucha influencia sobre él.

Cuando se dan cuenta que realmente este diálogo que tienen y estos pensamientos se deben a una opinión de alguien, inmediatamente pierden fuerza, porque se dan cuenta que ya no es un pensamiento suyo.

3- Entender la diferencia.

Hacerles entender que cada nueva situación es diferente a la situación pasada y pueden comprender que hay muchas alternativas  en cada nuevo reto, ya que ellos también son distintos cada día.

Es importante que se dé cuenta que ya no es la misma persona que hace una semana, un mes o un año y que las circunstancias tampoco son las mismas.

Podemos hacerle reflexionar «¿qué pasó entonces?», » ¿cómo eras tú en ese momento?», «¿cómo eres ahora?», «¿cuál es la situación ahora?».

Así, se darán cuenta que existen grandes diferencias entre el pasado y el presente.

4- Tomar el control para resolver los problemas.

Es importante promover en nuestros hijos la resolución de problemas porque cada vez que encuentren una solución y la pongan en práctica y les lleve a un final esperado.

La sensación de empoderamiento irá creciendo, igual que la de su autoestima.

En vez de asumir una actitud aprendida pasiva, en la que las circunstancias o los demás decidan por él.

Se trata de que el niño poco a poco afronte los problemas y vaya tomando las riendas, a la hora de manejar sus emociones, ante las circunstancias.

Podemos formularle preguntas para que se haga asimismo como:

  • ¿Qué aprendí la última vez que me encontré en una situación así?
  • ¿Qué puedo hacer ahora para evitar lo que pasó entonces?
  • ¿Qué se me ocurre que puedo hacer?

Lo importante es que sienta que él tiene el control para cambiar las circunstancias y centrarse en aquellas opciones, en las que él puede influir para cambiar y hacer que el resultado no sea el mismo.

5- Conectar con su yo interior.

Muchas veces el fracaso que sufrieron les hizo desconectar de las emociones porque no supieron manejarlas, ni asimilarlas, ni procesarlas, en ese momento.

Pero para curar esas heridas es fundamental volver a reconectar con esas emociones.

Puedes pedir a tu hijo que se siente tranquilo delante de un espejo en un lugar donde nadie le moleste simplemente para mirarse, sin ninguna expectativa.

Al cabo de un rato, se darán cuenta que se irán distanciando de esa imagen del espejo.

Algunos sentirán ternura por esa imagen, otros creerán que es una imagen distante, otros notarán que esa imagen se siente triste, sola o indefensa…..

En cualquier caso la idea es que tu hijo haga las paces con esa persona y se dé cuenta de cuanto le necesita.

La Terapia de aceptación y compromiso, es una terapia en la que en pocas sesiones se dan al niño y al adolescente herramientas y se trabajan con aspectos muy valiosos de su vida y todo ello le ayudará durante toda la vida.

Si quieres conocer más acerca de estas u otras terapias no dudes en consultarme y no olvides seguirme en mis redes sociales donde cada día publico consejos.

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