El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y la Terapia de Aceptación y Compromiso

El trastorno de déficit de atención hiperactividad ( TDA-H ), en su breve historia, está caracterizado por polémicas acerca de su existencia, origen y tratamientos. La mayoría de los tratamientos del TDA-H, no están dirigidos a la raíz del problema.
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) está  basada en las investigaciones que durante los últimos 15 años  se han hecho sobre el lenguaje y la cognición. Todas ellas recogidas en la teoría del Marco Relacional, que ofrece una visión mucho más completa de los déficits y excesos conductuales que caracterizan al TDA-H, lo cual permite intervenciones mucho más eficaces.

En mi experiencia en el centro de TDA-H y más de Alcorcón he recabado mucho conocimiento en el tratamiento de estos niños y adolescentes y he comprobado la humanidad y la eficacia de estas terapias.

¿Que es el TDA-H?

El TDA-H es un trastorno que incluye entre otros síntomas una actividad motora excesiva, impulsividad, dificultad en el control de impulsos y falta de atención. Y  se inicia en la infancia. El TDA-H afecta entre un 5 y un 10% de la población infantojuvenil y se ha multiplicado por 30 en España en los últimos años. De todos los niños diagnosticados con TDA-H, el 80% lo mantienen en la adolescencia y el 65 % también en la edad adulta.

Entendemos como ‘falta de atención’ aquellos problemas que dificultan el poder dirigir la atención voluntariamente, así como la dificultad en la inhibición de estímulos irrelevantes es decir   que existe una dificultad para mantener la atención sostenida durante largos periodos de tiempo.

La ‘hiperactividad’ se entiende como la actividad motriz excesiva y  otro síntoma que se describe es una dificultad para inhibir la conducta que es lo que llamamos ‘impulsividad’.

La ‘agresividad’ fundamentalmente se refiere a la agresividad interpersonal, como conducta verbal o física que daña o amenaza a otros, este comportamiento denota una baja empatía.

También se incluyen las ‘conductas desafiantes’ que se manifiestan  como comportamientos de desafío y oposición a las figuras de autoridad. Desde los comportamientos más leves de desobediencia en casa o en el colegio hasta las conductas que reflejan una actitud desafiante clara y problemática. Es un patrón recurrente de conductas no cooperativas, hostiles y desafiantes dirigidas a figuras de autoridad como padres profesores y otros adultos.

 

qué es el TDA-H

Diagnóstico del TDA-H

El diagnóstico del TDA-H requiere una intervención multidisciplinar, contando con pediatras, psicólogos, neurólogos, profesores y médicos de familia.

El diagnóstico se hace en base a los síntomas y son importantes las entrevistas a los padres, a los profesores, a los niños. Así como la historia clínica completa del niño, estudiando sus antecedentes, su estilo educativo, los factores afectivos, los factores motivacionales y también es clave el análisis funcional de su comportamiento. Todo ello debe estar complementado con pruebas médicas y neurológicas así como con cuestionarios, instrumentos de medida aplicados a niños padres y profesores.

También es importante el diagnóstico diferencial con otros procesos. Por lo tanto su diagnóstico no se puede hacer a la ligera.

Existe una tendencia a etiquetar de TDA-H a los niños que tienen problemas de atención o ciertos rasgos de hiperactividad o de impulsividad, metiendo a todos en el mismo cajón de sastre. Cuando estas conductas se presentan en el niño es muy posible que sea etiquetado de TDA-H y en muchos casos medicado con psicoestimulantes. Es importante por tanto hacer un buen diagnóstico, ya que no todos los niños con problemas  de atención o problemas de hiperactividad, se puede decir que tienen un TDA-H. En estos casos cuando el niño es tratado como un TDA-H sin serlo, es probable que derive nuevas auto reglas o pensamientos que le alejen cada vez más de una verdadera solución y que adquiera cada vez más patrones de regulación ineficaces, que se agraven en la adolescencia.

 

Solicitar diagnóstico

 

Terapia de Aceptación y Compromiso y su eficacia

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un tipo de intervención psicológica altamente eficaz en el tratamiento del TDA-H. Durante  la intervención terapéutica, no solo el uso de contingencias se orientan a reducir las conductas indeseables en el niño y adolescente así como el aumento de las conductas deseables, sino que surgen interacciones para que el niño discrimine su comportamiento y adquiera  repertorios de autocontrol sin que haya contingencias externas mediadas por otros.

Los métodos utilizados ayudan a la exposición de eventos privados y a la clarificación de valores, así como a un incremento en la libertad de acción. Se trabaja la falta de atención y se comprueba la gran eficacia esta Terapia.

Durante la intervención con la Terapia de Aceptación y Compromiso, se promueven los repertorios de autocontrol en el niño o en el adolescente,  para que desarrolle un patrón de regulación eficaz y se le hace consciente de las consecuencias de sus conductas.

El niño no estaba en condiciones de experimentar el ‘para qué’ de lo que hace, ni la conexión con sus objetivos a largo plazo.

El desarrollo del lenguaje hace que los niños aprendan a comprender y a formular reglas, pero serán las contingencias en relación entre la reglas y las acciones, lo que determinará la regulación de su conducta en relación al autocontrol. Se realiza el  moldeamiento de los repertorios de autocontrol, lo cual tiene un efecto muy positivo en el niño, ya que podría comportarse de acuerdo a las reglas que tienen un efecto positivo a largo plazo. Si todos  estos repertorios no se han moldeado adecuadamente  a edades tempranas, los niños no atienden a alcanzar metas a largo plazo y quedan atrapados en seguir reglas, que solo tienen un efecto a corto plazo.

Se trabajan también las conductas desafiantes: estas conductas se muestran con una frecuencia alta, en comparación con otros síntomas, como los vistos anteriormente.

Por lo tanto, la Terapia de Aceptación  y Compromiso fomenta la autorregulación flexible, es decir, enseña al niño o adolescente a discriminar y a estar presente con sus pensamientos y sensaciones y a elegir la acción que mejor se ajuste a lo que es importante para ellos a largo plazo. Se trabaja a través de metáforas y ejemplos para que el niño comprenda la responsabilidad de su conducta y las elecciones que realiza.

Los estudios científicos realizados durante los últimos años, han demostrado la eficacia de esta terapia, en los niños y adolescentes con TDA-H, así como de ellos se deriva que lo importante es dejar a un lado las etiquetas y realizar un completo análisis funcional del problema de cada niño y de cada adolescente.

Una vez realizado este análisis, el psicólogo puede trabajar en la consulta con el niño o adolescente para que aprenda a discriminar su propio comportamiento, en el momento en que tiene lugar y aprender a regular su propia conducta .

Asimismo el terapeuta debe orientar y entrenar a los padres y a los educadores para que las mejoras se realicen conjuntamente y todo el mundo reme en la misma dirección.

Si tienes alguna duda sobre este tema o quieres mantener una primera toma de contacto puedes ponerte en contacto conmigo.


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Un comentario

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  1. Katia Aranzábal
    Reply

    Muchísimas gracias!

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