¿Por qué ante un evento traumático hay personas que presentan más sufrimiento que otras?

El término ‘terapias conductuales de tercera generación’ se utilizó en 2004 por primera vez por Hayes. Estas terapias defienden que todos tenemos una serie de pensamientos, sensaciones y sentimientos, que se experimentan como ‘desagradables’, tales como, el miedo, los recuerdos traumáticos, el fracaso, las dudas sobre uno mismo, o los juicios negativos entre otros. Todos ellos están presentes en todos los seres humanos. La cuestión es cómo reaccionamos ante estos eventos privados desagradables. La reacción ante ellos, es la clave que puede hacer que aparezca o aumente el sufrimiento.

¿Por qué el sufrimiento afecta de forma diferente a cada persona?

La regulación de los eventos privados desagradables, de forma que nos produzcan o aumenten  el sufrimiento, es lo que se denomina ‘inflexibilidad psicológica’.

Cuando esta inflexibilidad psicológica se extiende a todos o a muchos ámbitos de nuestra vida, limitándonos, se convierte en un problema.

Esta inflexibilidad psicológica puede dar lugar a muchas situaciones, como ansiedad, bajo estado de ánimo, comportamientos adictivos, problemas de imagen corporal, depresión, dolor crónico o angustia.

De este modo, bajo los mismos niveles de situaciones traumáticas, por ejemplo, las personas con poca flexibilidad psicológica, se hunden y experimentan una disminución muy importante del bienestar psicológico.

¿Qué ocurre entonces cuando la inflexibilidad psicológica es importante?

Las personas con escasa flexibilidad psicológica, tienden a huir del evento interno que les produce una angustia problemática. ¿Cómo huyen? A través de lo que llamamos la rumiación, es decir, la hiperactividad mental, para así inhibir la emoción desagradable.

Si pensamos, «me veo un inútil y no lo voy a conseguir»,  como si fuera una realidad, intentaremos, ya que nos produce un gran malestar, no contactar con ese pensamiento porque nos resulta aversivo. Por lo tanto, haremos cualquier cosa para que desaparezca. Esto es a lo que llamamos, evitación experiencial.

Por otro lado, al hecho de creernos ese pensamiento, «me veo inútil, no lo voy a conseguir», de fusionarnos con él, es a lo que llamamos fusión cognitiva. Ambos, la evitación experiencial y la fusión cognitiva, van de la mano y dan lugar a un círculo vicioso.

La evitación experiencial, nos proporciona un alivio momentáneo de las sensaciones desagradables que van unidas a ese pensamiento no deseado.

Sin embargo, a largo plazo, cada vez que surge un pensamiento no deseado o experimentado negativamente, nos vamos a fusionar con él, vamos a seguir intentando escapar (evitación) y eso va acabar limitándonos, e impidiendo llevar la vida que queremos.

¿Por qué sucede esto?

Hay una fusión en el hecho de creer «soy un inútil» como una gran verdad sobre mí mismo. A continuación, pensaremos «mi vida mejorará cuando deje de pensar esto» y lo viviremos como otra gran verdad. De acuerdo a este último pensamiento actuaremos tratando de hacerlo desaparecer. Finalmente, esta evitación  experiencial será un problema cuando en las actividades de cada día, dediquemos gran cantidad de energía a deshacernos de los pensamientos y sentimientos no deseados.

Pensaremos, «hay una razón para mi sufrimiento y esa razón son mis pensamientos y sentimientos», fusión cognitiva, de forma que tengo que eliminar todas aquellas situaciones o personas que me provocan dichos pensamientos, evitación experiencial. De forma que la fusión cognitiva alimenta nuestra evitación experiencial. Ese es el círculo vicioso.

¿Cómo podemos salir entonces de ese círculo vicioso?

La Terapia de Aceptación y Compromiso es altamente eficaz en el desmantelamiento de este círculo vicioso, ya que incide, trata y previene estas situaciones, aumentando la flexibilidad psicológica de forma directa y rápida, ayudando a que sea la persona que acude a consulta la que vea, discrimine y modifique sus conductas rígidas .

La inflexibilidad psicológica, la evitación experiencial y la fusión cognitiva, son universales también nuestros hijos las viven. Por ello, si crees que tu hijo necesita ayuda para mejorar su flexibilidad psicológica puedo ayudaros.

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