Tics nerviosos en niños y adolescentes: qué son y sus consecuencias

¡Estate quieto! que me estás poniendo nervioso. ¿Te suena? Los tics aparecen en el 25 % de niños y adolescentes y es más frecuente en niños que en niñas. Les llamamos muchas veces «manías» y casi siempre desaparecen solos (tics transitorios de la infancia ) pero otras veces hay que tratarlos porque formen parte de otros procesos o porque puedan darle problemas en su día a día. Suelen aparecer a partir de los 5 años y desaparecer alrededor de los 16.

¿Qué son los tics nerviosos?

Son movimientos involuntarios y repetitivos en diferentes partes del cuerpo. Suelen ser más frecuentes cuando el niño está estresado o cansado o cuando pasan  mucho tiempo delante de las pantallas o la televisión y disminuyen cuando duermen o se concentran en alguna actividad.

El niño suele tener muchas ganas de hacerlo y les alivia llevarlo acabo. Aunque los pueden controlar de forma voluntaria.

¿Qué tipos de tics nerviosos hay?

Pueden ser:

  • Motores:
    • Simples: son los más frecuentes, se dan en la cara cuello y hombros. Por ejemplo, levantar los hombros, fruncir la frente, mover la cabeza, guiñar el ojo…
    • Complejos: afectan a varios grupos de músculos. Por ejemplo, lanzar algo imaginario , golpear algo…
  • Vocales:
    • Simples: sonidos repetitivos como toser, soplidos, ruidos con la nariz, carraspeos, gruñidos…
    • Complejos: repiten palabras, insultos…

¿Cuáles son las causas de los tics nerviosos?

La mayoría de los tics surgen en determinadas etapas de la infancia ante situaciones de estrés, ansiedad, problemas de autoestima, timidez o demasiadas tensiones con una educación muy rígida. Suelen desaparecer en menos de un año.

En la adolescencia pueden aparecer tras consumo de drogas y tabaco. También pueden formar parte de otros cuadros ,como el trastorno de la Tourette, el TOC o el TDA-H. Y también existen causas genéticas.

¿Cuándo deben preocuparnos los tics nerviosos?

  • Si persisten más de un año.
  • Cuando tienen tics motores y vocales a la vez.
  • En el momento que presentan otros signos que nos preocupan como problemas de comportamiento, obsesiones, cefaleas, problemas para dormir…
  • Si dan lugar a problemas en sus relaciones sociales o le causan limitaciones en su día a día.

¿Qué efectos tienen los tics nerviosos en el niño?

  • Un efecto negativo en la valoración de si mismo, en su auto imagen y también en su autoestima.
  • Problemas en sus relaciones sociales: pueden burlarse de él y llevarle al aislamiento.
  • Cuando intenta controlar el tic, no está concentrado en las actividades que está haciendo por lo que conlleva problemas de concentración en el colegio, incluso déficit de atención.
  • Repercute en el rendimiento escolar.

¿Qué puedo hacer ante los tics nerviosos de mi hijo?

  1. En primer lugar saber que son muy frecuentes. Ten en cuenta que 1 de cada 25 niños lo van a tener y casi siempre desaparecen solos, en menos de un año.
  2. No reñirle: ¡Para que me pones nervioso! Nunca debemos añadir  más tensión, Él no es culpable.
  3. Probar a enseñarle a relajarse, a concentrarse en la respiración.
  4. Intentar analizar si se asocian con determinadas situaciones.
  5. Evitar con un tiempo excesivo con videojuegos y pantallas.
  6. Reconocer y validar su esfuerzo cuando lo controlan ya que requiere mucho esfuerzo.
  7. Consultar a un especialista ante la más mínima duda.

¿Qué puede hacer la Terapia de Aceptación y Compromiso?

Ayuda al niño,  tras un correcto diagnóstico descartando otros problemas. Además, el niño adquiere estrategias para ayudarle a salir de los estados emocionales que se asocian con los tics y que suelen ser muy discapacitantes ya  que ocupan un lugar muy importante en su vida.

A su vez, se trabaja la ansiedad y el estrés que pueden ser la causa y también la consecuencia de dichos tics, así como las áreas de la vida del niño que quedan afectadas.

El objetivo del tratamiento de los tics, que pueden llegar a ser muy limitantes, es conseguir que dejen de ser un problema.  Mediante la aceptación de las emociones que subyacen para que dejen de controlarlos y dejen de actuar de forma impulsiva. También se trabaja  el distanciamiento de los pensamientos que muchas veces son catastróficos y de dichas emociones.

Se trabaja el YO como contexto, así como los «valores» de su vida. El niño se convertirá en un observador de sus tics, de su cuerpo y de sus estados internos, aceptándolos y eso hará que disminuya su estrés y su ansiedad.

No olvidemos que la niñez y la adolescencia son etapas complejas llenas de transiciones, cambios,  búsquedas y retos.

La Terapia de Aceptación y Compromiso de lugar a estrategias para que el niño o adolescente discrimine sus conductas provocando una mayor flexibilidad en su autorregulación. Así podrá responder de forma distinta de forma más adaptativa y en la dirección de las cosas importantes para él,  así como hacerse consciente de sus metas y sus motivaciones.

Todo ello conlleva un mayor bienestar psicológico, una disminución de los tics, así como del estrés y la ansiedad subyacentes y en resumen una mejor calidad de vida.

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