¿Tu hijo tiene conductas caprichosas? ¿es un pequeño tirano a veces? Durante la infancia, los padres tenemos un papel clave en la formación de los hábitos y estilos de relación que nuestros hijos adoptarán con el tiempo. Sin embargo, sin darnos cuenta, podemos contribuir a que desarrollen conductas caprichosas, manipuladoras o incluso que se conviertan en pequeños déspotas.
¿Por qué sucede esto?
Las principales razones por las que un niño puede adoptar este tipo de comportamiento son:
- La ausencia de límites, permitiéndole tomar el control familiar sin restricciones.
- Un estilo de crianza excesivamente punitivo o agresivo, que puede llevarlos a imitar patrones de comportamiento autoritarios.
No existen reglas universales para la crianza, ya que cada niño y cada familia son únicos. Sin embargo, hay algunas señales de alerta que pueden ayudarnos a identificar si estamos fomentando sin querer actitudes problemáticas en nuestros hijos.
Factores que pueden fomentar actitudes caprichosas o tiranas en los niños
1. Ceder siempre y evitar decir “no”
Cuando un niño recibe todo lo que quiere sin esfuerzo, no aprende a tolerar la frustración. Así, cualquier negativa puede convertirse en una gran explosión emocional.
Ejemplos de esto en el día a día:
Comprar otra bolsa de dulces para evitar un berrinche.
Cocinar solo lo que le gusta para evitar que rechace la comida.
Permitir que duerma siempre en la cama de los padres por miedo a que llore.
Al final, quienes creen estar en control son los padres, pero en realidad son los niños quienes toman las decisiones.
2. Permitir que el niño imponga su voluntad en casa
Cuando priorizamos constantemente las necesidades del niño sobre las del resto de la familia, le enseñamos que su bienestar es lo más importante, sin considerar a los demás.
Esto se refuerza cuando:
✔️ Dejamos que interrumpa cualquier conversación.
✔️ Atendemos sus demandas de inmediato sin importar lo que estemos haciendo.
✔️ Permitimos que tome decisiones que afectan a toda la familia.
3. No fomentar la responsabilidad
Si un niño no asume las consecuencias de sus actos, aprende a culpar a los demás. Esto sucede cuando evitamos poner límites y seguimos resolviéndole todo.
Ejemplos de conductas que refuerzan la falta de responsabilidad:
✔️ Seguir poniéndole el desayuno o recogiendo sus juguetes cuando ya puede hacerlo solo.
✔️ Hacerle las tareas escolares para evitar conflictos.
4. Ceder ante las rabietas
Las rabietas forman parte del desarrollo infantil, pero si los niños descubren que a través de ellas pueden obtener lo que quieren, aprenderán a utilizarlas como estrategia de manipulación.
Un adolescente que da un portazo o rompe algo cuando está molesto puede estar reproduciendo una versión más madura de sus rabietas infantiles.
Incluso sin darnos cuenta, podemos reforzar estos comportamientos cuando advertimos a nuestros hijos sobre lo que NO deben hacer:
️ «Vamos al dentista. No se te ocurra escaparte ni hacer berrinche.»
Este tipo de frases pueden darles ideas sobre cómo reaccionar.
5. Justificar o minimizar sus agresiones
Cuando restamos importancia a las agresiones de nuestros hijos o justificamos su mal comportamiento, les damos permiso para repetirlo.
Errores comunes:
❌ Reírnos cuando insultan a otros niños.
❌ Ignorar si golpean o rayan muebles en casa ajena.
❌ Decir frases como: “Son cosas de niños, ya se arreglarán.”
Si no establecemos consecuencias claras, reforzamos estas actitudes y fomentamos la tiranía.
El impacto de un estilo autoritario
Los niños aprenden a relacionarse imitando nuestro ejemplo. Si como adultos somos autoritarios y damos órdenes constantemente sin reconocer sus logros, contribuimos a que se vuelvan inseguros y frustrados.
Algunas actitudes que generan inestabilidad emocional:
✔️ Exigir sin reconocer sus esfuerzos.
✔️ Imponer normas contradictorias que los confunden.
✔️ No elogiar sus logros, haciéndolos sentir poco valiosos.
La importancia de actuar con coherencia para evitar conductas caprichosas o manipuladoras
Muchos padres amenazan con consecuencias que nunca cumplen:
«Si no comes, te quedarás sin postre toda la semana.»
«Si sigues molestando a tu hermano, te quitaré la PlayStation.»
Cuando los niños notan que estas advertencias no se cumplen, aprenden a no tomarlas en serio.
Criar con equilibrio
Es importante encontrar un punto medio entre la permisividad y la autoridad. Hablar y razonar con nuestros hijos es clave, pero debe ir acompañado de límites claros y consistentes.
Recuerda:
✔️ Los niños necesitan estructura y normas para sentirse seguros.
✔️ La disciplina no significa castigos excesivos, sino enseñarles responsabilidad.
✔️ Un ambiente equilibrado fomenta el respeto y la empatía.
Si queremos criar niños emocionalmente sanos, debemos acompañarlos en su desarrollo sin caer en extremos. Si te ha gustado este artículo o tienes dudas, déjalas en los comentarios. ¡Estoy aquí para ayudarte!
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