Sabemos que el sueño adecuado ayuda a que los niños se porten mejor, se sientan bien, funcionen bien y tengan menos conductas problemáticas.
Tras los primeros meses, en los que el niño duerme en la habitación de los padres, empieza el proceso de adaptación a dormir solo. Muy diferente en cada caso y en cada núcleo familiar.
Lo que debemos tener claro es que el niño debe sentir cómodo en su habitación, seguro y para ello, es esencial, que pase buenos ratos en ellas. Es aconsejable, también, que haya un horario regular y una rutina antes de dormir. De esta manera, asociará determinadas acciones a qué es la hora de irse a la cama. Por ejemplo, lavarse los dientes, ponerse el pijama, leer un cuento…
Debemos evitar que el niño se duerma fuera de su cama
Dormir solo: una nueva etapa en su desarrollo
El ritmo de “irse durmiendo” es diferente en cada niño y hay que saber darles la información que necesitan, explicarle los límites, darle seguridad… Y siempre deben saber que estarás disponible para ellos.
No puedes olvidar que irse a dormir implica una separación y, por lo tanto, irá acompañado de una mayor autonomía, es decir, un salto a otra etapa de su desarrollo.
Irse a dormir a su cama implica estar solo y a oscuras, lo cual puede ser inquietante. Por eso, está bien acompañarle un rato, contarle un cuento y dejar una pequeña luz encendida hasta que se duerma. Hay que explicarle que si no se duerme, al día siguiente no lo disfrutará jugando porque estará muy cansado y que los sueños pueden servir para vivir nuevas aventuras.
Para algunos niños, este momento lo utilizan para castigar a sus padres, cuando hay problemas con el vínculo que tiene con ellos,en determinados momentos. En ocasiones, también puede costarle irse a dormir solo debido a que no tiene límites y se le permite hacer todo lo que quiere.
Consejos para que tus hijos duerman solos en su habitación
- Es bueno que pase tiempo en su habitación, para que lo asocie a momentos divertidos.
- Si se despierta de noche, es mejor ir a calmarle a su cama.
- Que tenga cerca sus peluches y sus juguetes favoritos. Le dará confianza.
- Crear el hábito de contarles un cuento, les relaja.
- Acostarles y levantarles a la misma hora, también es bueno romper esa rutina los fines de semana.
- No acostarles tras cenas muy copiosas.
- No ver la tele, antes de dormir.
- Irse relajando antes de cenar: cero estrés.
- Cuidado con el exceso de azúcar en la cena. El azúcar tiene un efecto excitante.
¿Cómo gestionar los miedos nocturnos de tus hijos?
A partir de los dos o tres años a los niños se les dispara la imaginación y los miedos nocturnos son más frecuentes. Sin embargo, no saben expresar que sienten ese miedo y por eso son frecuentes frases como: «Quiero agua», «tengo pipí», «¿puedo dormir contigo?…
Es importante que intentemos hablar esta situación al día siguiente para poco a poco reducir su ansiedad. También es necesario fomentar su autonomía como dejarle que se vista solo, que se lave los dientes, ate los zapatos… Todo este tipo de acciones les ayuda a tener una actitud de valentía y superación que es esencial a la hora de afrontar los miedos nocturnos y las pesadillas.
Cuando el niño llama a sus padres por la noche es porque no ha desarrollado las estrategias necesarias para relajarse y enfrentarse a sus miedos
¿Qué son las pesadillas?
Las pesadillas suelen darse en la segunda mitad de la noche en forma de sueños que les hacen despertarse llorando o con mucho miedo. En ese caso, es importante ir a su habitación y quedarse con él hasta que se tranquilice con frases como: «Nada te puede pasar, estoy a tu lado».
Además, es bueno que cuente el sueño y así será ira dando cuenta de que no ha sido real.
¿Qué son los terrores nocturnos?
Los terrores nocturnos son más frecuentes en niños de edad preescolar y suelen ocurrir en la primera mitad de la noche, más o menos a las dos o tres horas después de dormirse.
Normalmente, se sientan en la cama llorando aterrados, sudando, respirando rápido incluso gritando, ausentes y pueden llegar a no reconocer a los padres. No se suelen despertar del todo y tampoco lo recuerdan al día siguiente.
Cómo reaccionar ante un terror nocturno
- No le despiertes.
- Mantén la calma; suelen ser muy alarmantes para los padres.
- Espera con paciencia, lo más probable es que se vuelva a dormir tranquilo enseguida.
Suelen ser más frecuentes en niños cansados o con mucho estrés, en niños que duermen lejos de su casa o en aquellos que no duermen lo suficiente. No ocurren tan a menudo como las pesadillas
Consejos para disminuir los terrores nocturnos en tus hijos
En general es aconsejable:
- Reducir su nivel de estrés.
- Establecer una rutina relajante antes de dormir.
- No dejar que se canse excesivamente.
Si son demasiados frecuentes o no lográs disminuirlos es necesario que consultes con un especialista que analice la situación y te pueda dar pautas más personalizadas.
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