Estas nuevas situaciones hacen que los padres se planteen cuestiones como:
- No tengo suficiente energía para poner límites a mi hijo.
- Me da miedo no ser un buen padre o abusar de los límites.
- El poco tiempo que paso con ellos no quiero dedicarme a poner límites, no tengo fuerzas.
- No tengo fuerzas para soportar las malas caras de mis hijos.
Todo ello genera un sentimiento de culpa de los padres que marca una determinada dinámica en la familia, con una serie de comportamientos, que dan lugar a conductas desadaptativas en los hijos.
¿Poner normas quiere decir que somos autoritarios?
Para que la autoridad de los padres funcione, los hijos deben reconocer dicha autoridad. Entendiendo que autoridad es utilizar un tono seguro y ser firme a la hora de poner límites, es decir, vivir la autoridad como un rasgo positivo, en el que no hay lugar ni para gritos, ni amenazas, ni agresiones verbales, ni insultos o castigos.
La convivencia hace necesario el cumplimiento de una serie de normas que beneficien a todos, para que dicha convivencia sea una convivencia sana y feliz.
¿En qué consiste la autoridad positiva?
En ser responsables y enseñar a nuestros hijos a su vez a serlo ellos también. Podemos enseñar a los hijos a aceptar su responsabilidad, de forma que ellos lo entiendan y lo vayan incorporando poco a poco.
¿Cómo les enseñamos a ser responsables, sin ser padres autoritarios?
1- Con normas claras, concretas.
No vale decir, «pórtate bien» sino órdenes concretas como, ”cuando vuelvas del cole, deja tu mochila en tu habitación, no la dejes tirada en medio del pasillo porque nos podemos tropezar y nos podemos caer”.
2- Normas explicadas, para que ellos entiendan que son justas, que son coherentes, ya que nosotros damos ejemplo.
Darles ejemplo nos hace respetables y hace que acepten nuestra autoridad.
3- Permitir que vivan las consecuencias naturales cuando se saltan las normas.
Si te levantas de la mesa cuando los demás no hemos terminado de cenar, entenderé que das por terminada la comida y no querrás el helado de postre.
4- Ser sensible al momento evolutivo de cada hijo, permitiendo negociar los límites.
Si todos los días llegas temprano del cole, el viernes podrás volver más tarde, ¿ te parece bien?.
5- Valora las excepciones una vez que los niños conozcan los límites.
Las excepciones son necesarias para que aprenda cuando está bien saltarse las normas. Los viernes cenamos viendo la tele porque el sábado no hay que madrugar y todos los días nos hemos acostado temprano y hemos madrugado para ir al cole.
6- Reconocer y validar los esfuerzos de tus hijos.
Has hecho muy bien los deberes esta semana, podemos ir el sábado al cine, ¿te apetece elegir una película que te guste?.
7- Admitir los errores es una característica muy importante ya que enseñaremos a nuestros hijos que de los errores aprendemos y de que nos podemos equivocar igual que ellos.
8- Y permitir que se equivoquen, dejar que experimente las consecuencias naturales de sus errores, pero a la vez, estar ahí manteniendo un equilibrio, para que sepan que no están solos y que tienen nuestro apoyo y nuestra ayuda si la necesitan.
9- No olvidemos el sentido del humor.
Es la mejor forma para disolver las tensiones, para enseñarles a reírse de las situaciones difíciles, incluso de nosotros mismos.
Si poner límites o normas a tus hijos es una de tus tareas pendientes y necesitas ayuda, aquí estoy para ayudaros.
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