¿Son necesarios los premios en la crianza de los niños?
19 de marzo de 2025

¿Son necesarios los premios? Muchos padres se preguntan si es realmente necesario premiar a sus hijos por comportamientos que, en teoría, deberían ser parte de sus responsabilidades. La realidad es que nuestras acciones están influenciadas por las consecuencias que generan, tanto en adultos como en niños.

Pongamos un ejemplo: si aparcamos en una zona prohibida y recibimos una multa, aprenderemos a evitarlo en el futuro. Con el tiempo, dejaremos el coche en lugares adecuados, no solo por evitar la multa, sino porque entenderemos que es lo correcto.

Los niños, en cambio, no nacen con la capacidad de diferenciar el comportamiento adecuado del inadecuado. Necesitan aprenderlo, y una de las mejores formas de hacerlo es guiándolos a través de las consecuencias de sus acciones.

¿Es necesario dar premios por hacer lo que deben?

Muchos padres se preguntan: “¿Por qué tendría que darle un premio si es su responsabilidad recoger su habitación?” Y tienen razón. Sin embargo, si un niño no encuentra una motivación interna para hacerlo (por ejemplo, porque disfruta de un espacio ordenado y cómodo), podemos apoyarnos en una motivación externa hasta que logre interiorizar el hábito.

Por ejemplo, en lugar de imponerlo como una obligación sin más, podemos hacer que vea un beneficio inmediato:
«Si ordeno mi habitación, luego podré jugar con mis amigos.»

Con el tiempo, esa motivación externa se irá reduciendo a medida que el niño desarrolle una motivación propia.

La clave está en reforzar las conductas positivas

No hay recetas mágicas para la crianza, pero hay una regla de oro: refuerza las conductas positivas y evita dar demasiada atención a las negativas.

Si queremos que un comportamiento se repita, podemos reforzarlo con una consecuencia positiva. Para los niños, lo más importante es la atención de sus padres, por lo que un abrazo, una felicitación o una sonrisa pueden ser el mejor premio.

Al inicio, esta validación es clave para que el niño internalice la conducta y la convierta en una rutina. Con el tiempo, dejará de necesitar ese refuerzo y lo hará por sí mismo.

Ejemplo práctico: cómo reforzar una nueva conducta

Imaginemos que los padres de Andrea, una niña de 3 años, quieren que recoja su plato y su vaso después de cenar. Para lograrlo, pueden seguir un proceso en tres fases:

1️⃣ Primera fase: Introducir la norma con una consecuencia positiva

  • Se le explica la nueva regla: “Después de cenar, podemos jugar un rato si recogemos el plato y el vaso”.
  • Si Andrea recoge su plato, recibe un refuerzo inmediato (por ejemplo, un elogio y tiempo de juego).
  • Si no lo hace, no se le castiga, simplemente se mantiene la consecuencia lógica: no hay tiempo de juego.

2️⃣ Segunda fase: Aumentar el desafío

  • Ahora, el refuerzo positivo no es diario, sino que se otorga tras varios días de cumplir con la nueva norma.
  • Si recoge su plato durante tres días seguidos, sus padres juegan con ella a algo que le encante.
  • Cada día recibe validación con frases como “Me encanta cómo ayudas en casa”, lo que refuerza su motivación.

3️⃣ Tercera fase: Eliminación progresiva del refuerzo externo

  • Andrea ya ha incorporado el hábito y lo hace de forma natural.
  • Sus padres siguen reconociendo su esfuerzo ocasionalmente, con comentarios positivos y momentos compartidos.

Con este proceso, Andrea no solo ha aprendido una nueva conducta, sino que ahora incluso ayuda a poner la mesa sin necesidad de un refuerzo adicional.

Factores clave para reforzar hábitos positivos sin necesidad de premios

Los padres son el modelo a seguir
Los niños imitan lo que ven. Si toda la familia recoge su plato después de comer, ellos harán lo mismo.

Aprovechar su curiosidad y ganas de aprender
Los niños pasan por etapas en las que les encanta participar en las tareas del hogar. No hay que frenar su iniciativa por miedo a que lo hagan mal.

El refuerzo debe ser significativo para ellos
No todos los niños se motivan con las mismas cosas y no hay por qué comprar nada. Si no sabes qué le gusta a tu hijo, pregúntaselo. A veces, el mejor  refuerzo puede ser jugar con sus padres o ir juntos a algún sitio

El refuerzo debe ser inmediato y proporcional
Si queremos que la asociación sea efectiva, la consecuencia positiva debe darse justo después del comportamiento. Y debe ser proporcional: recoger su habitación no debería traducirse en un regalo costoso, sino en algo sencillo y motivador.

Los premios y refuerzos no son sobornos, sino herramientas que ayudan a los niños a interiorizar hábitos positivos. Con el tiempo, la motivación externa dará paso a la interna, y ellos aprenderán a hacer las cosas porque las consideran valiosas, no porque esperan una recompensa. Déjame tu opinión en los comentarios. ¡Estoy aquí para ayudarte!

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