La flexibilidad psicológica es un objetivo a alcanzar con la Terapia de Aceptación y Compromiso. Es el momento en el que el niño o adolescente acepta e integra sus eventos privados incómodos (pensamientos, emociones, recuerdos…) y elige actuar de acuerdo a sus valores, de una forma diferente, flexible y ajustada.
Por tanto, su opción no es eliminar o suprimir estos eventos internos, que en la mayoría de las ocasiones le provocan dolor, sino aceptarlos. Los propios niños y adolescentes responden a estas situaciones incómodas de forma alternativa, es decir, aprender a flexibilizar la reacción al malestar.
¿Cómo se trabaja la flexibilidad psicológica en la Terapia de Aceptación y Compromiso?
Se trata de un concepto fundamental en la Terapia de Aceptación y Compromiso y se consigue trabajando en:
- Que el niño o adolescente acepte sus eventos privados aunque le resultan desagradables.
- Distanciarse de sus pensamientos y emociones. Bajo la premisa que él no es sus pensamientos ni sus emociones.
- Centrarse en el momento presente: en el aquí y en el ahora.
- Entender que él es el contexto donde se dan sus pensamientos, sus emociones, sus sensaciones y sus recuerdos.
- La clave es aceptar la ‘experiencia privada’ que aparezca al actuar de acuerdo a los valores.
- Entender las áreas de su vida que son más importantes para él y las más valiosas.
- Comprometerse a actuar de forma que su conducta esté orientada hacia sus valores.
Todo ello se trabaja en diferentes fases, utilizando diferentes herramientas como: la desesperanza creativa, el Mindfulness, la aceptación, la clarificación de valores, la superación de barreras personales. Además de dejar de controlar los eventos privados y tener un compromiso con los valores para conseguir un repertorio más flexible, orientado a lo que es importante para el niño o el adolescente, en presencia de los eventos internos molestos.
Pongamos un ejemplo:
Un adolescente tiene problemas para manejar su rabia y su enfado. Le gusta estar en clase con sus compañeros, pero cada vez que alguien le dice algo que no le gusta o hace algo que no le parece bien se pone de muy malhumor, les grita y se enfada. Sus compañeros no van a dejar de hacer cosas que le molesten, pero el adolescente podría responder de forma diferente, de forma más flexible, según sus intereses que son: llevarse bien con ellos .
Para ello hay que potenciar su flexibilidad psicológica, trabajaremos la ‘defusión’ regulación a través de ejercicios y metáforas.
Si quieres tener más información sobre la Terapia de Aceptación y Compromiso o tienes dudas de su aplicación y sus resultados, puedes poner en contacto conmigo o dejarme un comentario en este post o mis redes sociales.
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